LA VIÑA DE NABOT
La evangelización en el mundo del trabajo
Boletín n° 15, Mayo de 2011
El trabajo humano
¿Conoce usted la situación actual que vive la mayoría de los trabajadores y trabajadoras en México?
¿Conoce usted la reforma laboral que se está proponiendo en estos tiempos? Esta reforma, ¿ayuda a los trabajadores o los margina aún más?
Usted, ¿se siente marginado por su trabajo, es decir, no gana bien, no come bien, no descansa bien, no tiene casa propia, sus hijos no pueden estudiar, etc.? O bien, ¿siente usted que el sistema actual económico le favorece?
El caso de Hilda nos hará tomar conciencia de la realidad actual.
Hilda empezó a trabajar hace años. Uno de sus propósitos fue tener una casa que fuera suya, y así dejar de vivir con sus familiares, pues vivir hacinados no es lo deseable. Después de años de trabajo pudo reunir los puntos necesarios para que el Infonavit pudiera otorgarle un crédito. Ahora ya tiene casa que tiene que pagar durante varios años. La empresa en donde trabaja le hace los descuentos correspondientes del importe de su salario, además de rebajarle lo que corresponde al impuesto sobre el trabajo y del seguro social. Sin embrago, lo que queda no es suficiente para satisfacer el resto de las necesidades de sobrevivencia: pagar los servicios, los alimentos, el transporte, los gastos escolares de sus hijos, etc.
Entonces se recurre a otros créditos, préstamos… que es negocio de usureros.
Y para pagar más deudas, hay que trabajar más: pedir horas extras de trabajo. Que convierte la jornada máxima y legal de 8 horas a jornadas de 12 a 14 horas. Pero aun así, lo ganado es insuficiente.
Hilda permanece estas 12 ó 14 horas de pie frente a una máquina que exige unos cuantos movimientos repetitivos, para mantener un estándar de producción, sin que importe la situación de su persona, sus preocupaciones, sus necesidades… Hilda entonces anda de mal humor, histérica, agresiva, sin la suficiente autoestima, enferma…
Esta situación le ha preocupado a la Iglesia. En la encíclica Laborem exercens se dice: Ciertamente el trabajo, en cuanto problema del hombre, ocupa el centro mismo de la «cuestión social». Más aún, reconoce que: el trabajo humano es quizá la clave esencial de toda la cuestión social, si tratamos de verla verdaderamente desde el punto de vista del bien del hombre.
La Iglesia está convencida de que el trabajo constituye una dimensión fundamental de la existencia del hombre en la tierra. Porque: como «imagen de Dios» es una persona, es decir, un ser… racional, capaz de decidir acerca de sí y que tiende a realizarse a sí mismo.
Sin embargo, como vimos en el inicio de este texto, la situación de Hilda y de otras muchas trabajadoras están alejadas del propósito de Dios, quien creó al hombre “a imagen y semejanza de Dios” (Gn 1, 27), y Él espera que tengan vida, y la tengan en abundancia (Jn 10, 10).
Ante esta situación, dice la Laborem exercens: hay que seguir preguntándose sobre el sujeto del trabajo y las condiciones en las que vive. Pues veía que: Esta situación estaba favorecida por el sistema socio-político liberal que, según sus premisas de economismo, reforzaba y aseguraba la iniciativa económica de los solos poseedores del capital, y no se preocupaba suficientemente de los derechos del hombre del trabajo.
Esto hace necesario: nuevos movimientos de solidaridad de los hombres del trabajo y de solidaridad con los hombres del trabajo.
Esta solidaridad debe estar siempre presente allí donde lo requiere la degradación social del sujeto del trabajo, la explotación de los trabajadores, y las crecientes zonas de miseria e incluso de hambre. La Iglesia está vivamente comprometida en esta causa, porque la considera como su misión, su servicio, como verificación de su fidelidad a Cristo, para poder ser verdaderamente la «Iglesia de los pobres».
Equipo de Animación de P. Laboral Mty
