martes, 6 de septiembre de 2011

LA VIÑA DE NABOT
La evangelización en el mundo del trabajo
Boletín n° 20, Octubre de 2011

La Justicia Laboral: una demanda para una mejor sociedad
Por: Lylia Palacios Hernández

Desde hace aproximadamente 2 siglos y medio en Europa y, 1 y medio en México, la gran mayoría de las personas vivimos del salario que ganamos por el trabajo que desempeñamos. Es decir, todos los que no somos propietarios de un negocio (industrial, comercial o agrícola), pero contamos con capacidad física y mental (igual a fuerza de trabajo) buscamos un empleo, a un patrón que nos contrate para trabajar.
Al principio de este sistema de trabajo asalariado, también llamado capitalismo, los patrones imponían largas jornadas laborales de 12, 14 y hasta 16 horas diarias, salarios miserables que obligaban también a trabajar a madres e hijos para completar el gasto familiar, y sin prestaciones de ningún tipo (salud, vacaciones, jubilación, etc.).
Ante esto, los asalariados fueron creando mutualidades y cooperativas para ayudarse en tiempos de enfermedad, accidentes o muerte. Hasta que se dieron cuenta de que si con su fuerza de trabajo producían la gran riqueza de los propietarios o patrones, era justo que los trabajadores a cambio contaran con un trabajo más estable, salario digno, prestaciones y derecho a organizarse. Demandaron Justicia Laboral, mediante grandes movilizaciones y luchas organizadas, pues solos no era posible.
Así surgen las organizaciones sindicales y las leyes para regular las relaciones laborales y proteger los derechos de la parte más débil de la relación laboral: el trabajador asalariado. En México, nuestros derechos laborales se plasman en la Ley Federal del Trabajo ¿la conoce Usted?, en el contrato individual o colectivo ¿Usted tiene su copia?
La vigilancia y protección de nuestros derechos es obligación del Estado y de los tribunales del trabajo (Junta de Conciliación y Arbitraje), ambos deben asegurar la impartición de justicia cuando sean violados los derechos individuales o colectivos de los trabajadores. Eso es Justicia Laboral.
¿Pero hoy realmente existe la Justicia Laboral? Todos los días nos enteramos o experimentamos directamente que aumenta el desempleo y disminuyen los salarios, que la mayoría de los empleos son temporales, que muchas veces el contrato de trabajo es “de palabra”, que se extiende la subcontratación y así ya ni sabemos quién es el patrón, que las prestaciones (vacaciones pagadas, aguinaldo, servicio médico, etc.) son “cosa del pasado” y algunos hasta les llaman ¡¡privilegios!!, qué decir de la carencia de jubilación que obliga a trabajar hasta que el cuerpo aguante, y la sindicalización a la baja y las camarillas sindicales… cuidando solo sus intereses.
¿Y el Estado, o sea las Juntas de Conciliación  y la Secretaría del Trabajo? ¿Qué están haciendo para frenar esta crisis de desempleo y de empleo precario que cada día nos hace más vulnerables a todos los trabajadores?
 Las primeras  ahora se dedican más a impartir (in)justicia laboral, y la segunda se ha dedicado en los últimos tres sexenios a tratar de modificar la Ley Federal del Trabajo para ajustarla a la “realidad”, es decir a convertir en Ley las condiciones laborales arriba mencionadas. Dice la Secretaría del Trabajo y los empresarios que sólo así México será más “competitivo”, ¡claro!, el México de las elites económicas y políticas, pero no el de los millones de asalariados, subempleados y desempleados.
Ante este panorama, la Justicia Laboral es una demanda que debemos aprender a exigir y no es fácil, pero tampoco imposible. Podemos iniciar con algunas cosas sencillas:
-          La primera es convencernos de que en tanto trabajadores, todos tenemos derecho a demandar Justicia Laboral y que es falso que los derechos laborales sean “privilegios”.
-          Platicar periódicamente con nuestros familiares, amigos y compañeros cercanos para comprender cuál es nuestra situación laboral, para saber si están siendo respetados o no nuestros derechos.
-          Identificar aquellos casos más serios y buscar la manera de apoyarlos, sí, como aquellas viejas mutualidades.     
-          Buscar información clara y asesoría acerca de nuestros derechos con las personas que colaboran en la Pastoral Obrera.
Al principio mencionamos que este sistema asalariado se estableció en México hace poco más de 150 años, y eso significa una cosa muy sencilla de comprender: que los sistemas sociales no son eternos, cambian, se transforman y esa es una tarea de todos. ¿No le parece esperanzador saber que con nuestras acciones diarias por conocer, apoyar o demandar Justicia Laboral, podemos estar labrando el camino para una mejor sociedad que la que ahora tenemos?

lunes, 5 de septiembre de 2011

Inaugura Gobernador de Nuevo León la Oficina de Enlace de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje

Inaugura Gobernador de Nuevo León la Oficina de Enlace de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje

El Gobernador destacó que entre otros servicios, se podrán recibir convenios para liquidación de trabajadores, que es uno de los trámites más solicitados en la sede de Monterrey.
Además, se disminuirán tiempos y costos de traslado lo que a su vez, ayudará a bajar el tránsito de vehículos y personas.
Medina destacó la importancia de la zona por su alto número de empresas y trabajadores, a quienes reconoció por su alto grado de paz laboral y productividad, ya que Nuevo León cumple 13 años sin huelgas de obreros.
La nueva oficina de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje se ubica en un terreno y edificio que cedió en comodato el grupo Industriales Regiomontanos del Poniente AC (IRPAC) adheridos a la Cámara de la Industria de la Transformación (CAINTRA)
Esta primer oficina de desconcentración tuvo una inversión de 200 mil pesos, y se ubica en Privada Las Palmas # 139 y Avenida San Francisco, Colonia La Fama, Santa Catarina.

Acompañaron al Gobernador en la inauguración el Secretario del Trabajo, Pedro Pablo Treviño; Alejandro Javier Torre Martínez, Presidente de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje; Jesús Coronado Quintanilla, Presidente IRPAC-Caintra; y Jesús Áncer Rodríguez, Rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León y Presidente del Consejo de Participación Ciudadana de la Secretaría del Trabajo.