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sábado, 1 de mayo de 2010

El verdadero desarrollo es el paso a condiciones de vida más humanas (Paulo VI)

PRONUNCIAMIENTO DE LA PASTORAL LABORAL A PROPÓSITO DEL
1o. DE MAYO, DIA DEL TRABAJO


Los días 17 y 18 de abril, recién pasados, trabajadores y trabajadoras del noreste del país (Tampico, Tamps.; Monterrey, NL; norte de Puebla; Parras, Nueva Rosita, Torreón y Monclova, Coahuila), pertenecientes a la Pastoral Laboral, nos reunimos como cada semestre, para compartir sobre nuestras condiciones de trabajo, vida y organización, capacitarnos en nuestros mismos derechos, y en base a ello, indagar sobre las Buenas Noticias con que el Evangelio de Jesús quiere animar hoy nuestra fe y esperanza cristianas.

En particular, hemos reflexionado sobre los primeros encuentros de Jesús Resucitado con los hombres y mujeres que formaron la primera comunidad de seguidores. Nos hemos adentrado en el proceso rico y complejo, que sacó del pasmo a los apóstoles de Jesús, luego que sufriera hasta el extremo y fuera crucificado. Nos hemos visto renovados por esa experiencia que proclama que “Dios ha resucitado a Jesús de entre los muertos”, liberando al corazón del miedo, la cobardía y la tristeza. Así como la fe de los nuevos creyentes iba siendo fortalecida por las narraciones llenas de vida sobre las Apariciones de Jesús, así nosotros y nosotras, trabajadores del México de hoy, hemos sido alentados por la fuerza de Dios, para renovar nuestra fe, anunciar la llegada del Tercer Día y ser enviados a los mundos del trabajo con alegría, en medio de una situación que empeora para las mayorías, que se hace más insegura en todos los sentidos y que desalienta de plano, pero en la que Jesús Resucitado se deja ver, e inspira para abatir el desánimo, para salir de sí mismos y proclamar la llegada de lo decisivo: ni la muerte, ni el pecado, ni la injusticia tienen la última palabra en la historia de los pueblos, comunidades y las luchas de los hombres y mujeres por la dignidad y redención de la condición humana.

Con este fortalecimiento de nuestra fe, miramos críticamente lo que acontece en el país y, en particular, lo que duele a los trabajadores y trabajadoras. Creemos que el modelo económico imperante desde los años ochenta, ha fracasado en promover un desarrollo del que se sigan mejores condiciones de vida para todos y todas, tal como era el pensamiento de Paulo VI al hablar del tema, la política económica ha sido incapaz de impulsar el crecimiento económico y el respeto y garantía de nuestros derechos humanos laborales. El resultado, lo padecemos los más pobres, sobrecargados año con año con nuevas cargas y crisis sobrepuestas. Los frutos podridos son cada vez más alarmantes: polarización social, exclusión de los más indefensos e inestabilidad laboral, ahora todo ello agravado por un incremento de la violencia en todos sentidos. El Estado ha sido llevado en las últimas administraciones, a una menor capacidad para asegurar el bienestar de la Nación y, más bien, colabora eficazmente a la frustración del mismo, sólo obcecado en las presuntas reformas estructurales, sin que muestre oficio para sacar al país de la recesión, el estancamiento y, sobre todo, del empobrecimiento generalizado.

De ahí que coincidimos con todos los mexicanos y mexicanas que expresan que el país requiere urgentemente marchar hacia otro modelo económico de desarrollo y un nuevo proyecto de nación que promueva la equidad y el bienestar de las mayorías, y en particular, coincidimos con los académicos, profesores e investigadores de las escuelas y facultades de Economía y de los centros de posgrado de la UAM, UNAM, IPN y UIA, que en desplegado público plantearon : “el desarrollo productivo debe descansar en potenciar las capacidades de los trabajadores no en precarizar las condiciones de trabajo. Bajo ninguna condición se debe permitir, como ha ocurrido en las últimas crisis, descansar el ajuste macroeconómico en aún menores salarios para los trabajadores. Bajar el salario real puede no inducir reducciones del costo laboral efectivo, menos aún a crear condiciones de atracción de inversión extranjera productiva. La formación de capital humano y el desarrollo de las capacidades productivas deben constituir el núcleo de la ´política laboral´, no la cancelación de derechos…” (1)

Al respecto, creemos que una modificación moderna de la legislación laboral, ha de incorporar las recomendaciones del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU, hechas a los representantes de México en 2006 (2). Referidas al derecho a la estabilidad en el empleo (art. 6 del PIDESC): “30. El Comité recomienda al Estado Parte que regularice gradualmente la situación de las personas que trabajan en el sector no estructurado y que continúe y amplíe sus programas de colocación y su apoyo financiero para las personas en busca de un empleo”, “36. El Comité insta al Estado Parte a que amplíe el alcance de los criterios de admisibilidad para que todos los desempleados tengan acceso a las prestaciones del seguro de desempleo”. Referido al derecho a condiciones satisfactorias de empleo (art. 7 del PIDESC): “32. El Comité insta al Estado Parte a que tome medidas eficaces para mejorar las condiciones de trabajo de los trabajadores indígenas, en particular, adoptando y/o aplicando la legislación pertinente, aplicando la Ley federal para prevenir y eliminar la discriminación y la correspondiente legislación de los Estados, efectuando con eficacia un número mayor de inspecciones de trabajo en las comunidades indígenas y sancionando a los empleadores que violan las normas laborales mínimas”. Y en relación a la justicia laboral y libertad sindical (art. 8 del PIDESC): “34. El Comité recomienda al Estado Parte que examine su legislación laboral con vistas a suprimir cualesquiera restricciones de los derechos sindicales, que no sean las necesarias en una sociedad democrática en interés de la seguridad nacional o del orden público, o para protección de los derechos y libertades ajenos. Reitera su petición al Estado Parte de que considere la posibilidad de retirar su declaración interpretativa del artículo 8 del Pacto y de que ratifique el Convenio núm. 98 de la OIT sobre el derecho de sindicación y de negociación colectiva (1949)… Recomienda asimismo al Estado Parte que extienda la competencia de las comisiones de derechos humanos, nacional y de los Estados, a las presuntas violaciones de los derechos humanos, y que aplique las recomendaciones relativas a la libertad sindical contenidas en el Diagnóstico nacional sobre la situación de los derechos humanos en México elaborado por la oficina local del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos” . (3)

Estos ejes marcarían modificaciones en la línea de ponernos al nivel del más alto índice internacional de derechos humanos laborales y marcan un sentido opuesto a precarizar aún más las condiciones de trabajo, sea legalizando contratos temporales (por capacitación o a prueba), dándole reconocimiento a la subcontratación, pagando por horas, disminuyendo el derecho a la reinstalación o poniéndole más trabas a los derechos colectivos. Esa dirección, además de constituir una violación a los derechos del trabajador y constituir una regresión en contra del pueblo trabajador, en términos del marco legal nacional e internacional, sería el tiro de gracia contra los derechos humanos laborales, según la tendencia actual y sólo beneficiaría a los empresarios, en contubernio con algunos partidos políticos.

En conclusión, pensamos que si una modificación legal al marco laboral actual resulta contradictoria con la necesaria dignificación de los hombres y mujeres del trabajo, afectando a los más pobres y en función de intereses particulares, no puede ser apoyada desde nuestra perspectiva y llamamos a no respaldarla de ningún modo, pues nuestra prioridad es la dignidad de la persona humana.

La defensa y la promoción de la dignidad humana, en el caso de los trabajadores y trabajadoras, expresado en sus derechos humanos laborales compete a nuestra fe, ya que representa el marco que hace posible, para los que vivimos al día, nuestro bienestar y el disfrute del pan nuestro de cada día. Ello, actualiza la solidaridad obrera que hizo posible la convocación del 1º. de mayo como el Día de la Solidaridad Mundial de los Trabajadores.

Para este 1º. de mayo, llamamos a los trabajadores y trabajadoras del país y a sus organizaciones, a aprovechar los meses de mayo a septiembre, dado que en este período legislativo el PAN ya no pudo implementar su propuesta, a expresar sus argumentos y denunciar las consecuencias previsibles que puede tener una contrareforma de la ley laboral, a capacitarse, informarse y organizarse para la defensa y promoción de sus derechos humanos laborales y expresar las alternativas que existen no regresivas.

En el año del bicentenario, como lo fue en 1810 y 1910, las condiciones de trabajo de los habitantes de México representan aspiraciones sociales, que no pueden ser marginadas por el bullicio de la celebración. Este 1º de mayo, los trabajadores y trabajadoras levantaremos la voz, una vez más para resaltar que no habrá paz y justicia y seguridad integral en la nación, sin condiciones dignas de vida y trabajo para las mayorías trabajadoras y empobrecidas.


Monterrey, Nuevo León, a 18 de abril del año 2010
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NOTAS:

1) La Jornada, 08 de junio de 2009.
2) Dicho Comité examinó el cuarto informe periódico de México sobre la aplicación del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (E/C.12/4/Add.16) en sus sesiones del 9 al 10 de mayo de 2006 (E/C.12/2006/SR. 13 a 15), y en su 29ª. sesión, celebrada el 19 de mayo de 2006, aprobó, sus observaciones finales. Entre ellas las que se citan en este documento.
3) Lo referido al salario, señala: “31. El Comité recomienda al Estado Parte asegurar que los salarios… asegure para todos los trabajadores y empleados, en particular indígenas y mujeres, , condiciones de existencia dignas para ellos y sus familias de conformidad con el artículo 7(a) (ii) del Pacto”.