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lunes, 23 de junio de 2014

Homilía del Papa Francisco sobre el trabajoEcclesia Digital

Homilía del Papa Francisco sobre el trabajo
2 mayo, 2013
"Quien trabaja es digno, tiene una dignidad especial, una dignidad de persona", el Papa Francisco en su homilía


En las sociedades actuales se ven más los balances de las empresas y el beneficio que la dignidad del trabajo. Es la reflexión que el Papa Francisco ofreció la mañana del 1 de mayo en el curso de la santa misa que celebró en la capilla de la Casa de Santa Marta. En el día en que la Iglesia celebraba a San José Obrero, el Pontífice precisó que el recuerdo de esta dimensión del padre adoptivo de Cristo nos remite a "Dios trabajador" y a "Jesús trabajador", que ha trabajado en el taller de San José, pero también "hasta la Cruz".

"Quien trabaja es digno, tiene una dignidad especial, una dignidad de persona": insistió el Papa, pensando en cuantos hoy, frecuentemente, no "tienen la posibilidad de trabajar, de estar unidos por la dignidad del trabajo". Por tanto, no se puede definir "justa", una sociedad en la que tantos no logran encontrar una ocupación y tantos están obligados a trabajar como esclavos.

En el pensamiento de Francisco encontró inmediatamente lugar la tragedia de Bangladesh, donde la semana pasada más de cuatrocientas personas perdieron la vida en el derrumbe de una fábrica: hombres y mujeres que percibían 38 euros por un mes de trabajo.

"Las personas son menos importantes que las cosas que producen ganancia a los que tienen el poder político, social, económico. ¿A qué punto hemos llegado? Al punto de que no somos conscientes de esta dignidad de la persona; esta dignidad del trabajo. Pero hoy la figura de San José, de Jesús, de Dios que trabajan – es éste nuestro modelo – nos enseñan el camino para ir hacia la dignidad". Al celebrar por la mañana del miércoles 1° de mayo la santa misa en la capilla de la Casa de Santa el Papa recordó en su homilía, en el día en que se celebraba la memoria de San José Obrero y la fiesta de los trabajadores, que la sociedad no es justa si no ofrece a todos un trabajo o explota a los trabajadores.

Asistieron a esta celebración algunos menores y muchachas madres, huéspedes del Centro de solidaridad "El Puente", nacido en la ciudad italiana de Civitavecchia en 1979, acompañados por el presidente de la Asociación, el Padre Egidio Smacchia.

El Papa comenzó recordando que en la liturgia del día el Evangelio se refiere a Jesús como al "hijo del carpintero". José era un trabajador y Jesús aprendió a trabajar con él. De hecho, en la primera lectura se lee que Dios trabaja para crear el mundo, y este "icono de Dios trabajador", afirmó el Obispo de Roma, nos dice que el trabajo es algo más que ganarse el pan""¡El trabajo nos da la dignidad! Quien trabaja es digno, tiene una dignidad especial, una dignidad de persona: el hombre y la mujer que trabajan son dignos. En cambio, los que no trabajan no tienen esta dignidad. Pero tantos son aquellos que quieren trabajar y no pueden. Esto es un peso para nuestra conciencia, porque cuando la sociedad está organizada de tal modo, que no todos tienen la posibilidad de trabajar, de estar unidos por la dignidad del trabajo, esa sociedad no va bien: ¡no es justa! Va contra el mismo Dios, que ha querido que nuestra dignidad comience desde aquí".

"La dignidad – prosiguió diciendo el Papa – no nos la da el poder, el dinero, la cultura, ¡no! ¡La dignidad nos la da el trabajo!". Y un trabajo digno, porque hoy "tantos sistemas sociales, políticos y económicos han hecho una elección que significa explotar a la persona": "No pagar lo justo, no dar trabajo, porque sólo se ven los balances, los balances de la empresa; sólo se ve cuánto puedo provecho puedo sacar. ¡Esto va contra Dios! Cuántas veces – tantas veces – hemos leído en 'L'Osservatore Romano'… Un título que me ha llamado tanto la atención el día de la tragedia en Bangladesh, 'Vivir con 38 euros al mes': era el sueldo de estas personas que murieron… ¡Y esto se llama 'trabajo de esclavo!'. Y hoy en el mundo está esta esclavitud que se hace con lo más bello que Dios ha dado al hombre: la capacidad de crear, de trabajar, de hacer su propia dignidad. Cuántos hermanos y hermanas en el mundo están en esta situación por culpa de actitudes económicas, sociales, políticas, etc.…".

Asimismo en su homilía el Papa citó a un rabino del Medio Evo que relataba a su comunidad judía la vicisitud de la Torre de Babel: entonces los ladrillos eran sumamente preciosos: "Cuando un ladrillo, por error, caía, era un problema tremendo, un escándalo: '¡Pero mira lo que hiciste!'. Pero si uno de aquellos que construían la torre caía: 'Requiescat in pace!' y o dejaban tranquilo… Era más importante el ladrillo que la persona. Esto contaba aquel rabino medieval ¡y esto sucede ahora! Las personas son menos importantes que las cosas que producen beneficio a los que tienen el poder político, social, económico. ¿A este punto hemos llegado? Al punto de que no somos conscientes de esta dignidad de la persona; esta dignidad del trabajo. Pero hoy la figura de San José, de Jesús, de Dios que trabajan – es este nuestro modelo – nos enseñan el camino para ir hacia la dignidad".

Hoy – observó el Papa Francisco – no podemos decir más lo que decía San Pablo: "Quien no quiere trabajar, que no coma", sino que debemos decir: "Quien no trabaja, ¡ha perdido la dignidad!", porque "no encuentra la posibilidad de trabajar". Es más: "¡La sociedad ha despojado a esta persona de su dignidad!". Hoy – añadió el Pontífice – nos hace bien volver a escuchar "la voz de Dios, cuando se dirigía a Caín diciéndole: "Caín, ¿dónde está tu hermano?". Hoy, en cambio, oímos esta voz: "¿Dónde está tu hermano que no tiene trabajo? ¿Dónde está tu hermano que está bajo un trabajo de esclavo?". El Papa concluyó invitando: "Oremos, oremos por todos estos hermanos y hermanas que están en esta situación. Así sea".
(María Fernanda Bernasconi – Radio Vaticana).



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sábado, 1 de mayo de 2010

2010, AÑO DEL BICENTENARIO: VIOLENCIA LABORAL DE ESTADO

PRONUNCIAMIENTO
Cd. de México, DF, Abril 29, 2010

2010, AÑO DEL BICENTENARIO: VIOLENCIA LABORAL DE ESTADO
PRONUNCIAMIENTO DEL CEREAL A PROPÓSITO DEL 1º de MAYO


Para las mayorías trabajadoras del país, el mejor tributo al aniversario de las gestas heroicas de la Independencia (1810) y la Revolución (1910), no sería sino mejorar sustancialmente sus condiciones de vida, trabajo y organización. No está por demás recordar que las condiciones de trabajo prevalecientes en ambos períodos, se sumaron a las aspiraciones sociales que inspiraron, por ejemplo, la abolición de la esclavitud y la necesidad de incorporar al cuerpo legal de la nación, derechos básicos como el disfrute de un salario mínimo, poder organizarse en sindicatos sin que fuera un delito o estallar una huelga sin que uno parara en una mazmorra como consecuencia de ello. Si el bullicio de la celebración, omite esta tarea urgente y patriótica, le estará dando la espalda a esta lección histórica, mientras contempla fascinada los juegos pirotécnicos de la fiesta nacional.

Este 1º de mayo, ha de ser el inicio del viraje nacional que nos lleve hacia otro modelo económico de desarrollo. Surge impetuosa la demanda desde los centros de trabajo, desde las calles repletas de desempleados o despedidos, desde los centros académicos y universidades y desde las organizaciones sindicales o de los centros defensores de derechos humanos.

El clamor por el respeto a los derechos humanos laborales históricamente conquistados, no obedece sino al ensañamiento y profundización de una Violencia laboral de Estado. No puede sino llamarse así, categorizarse así, al deterioro imparable del derecho a una vida digna. No puede sino analizarse así, la progresiva obstaculización y negación de legítimas aspiraciones de millones de mexicanos y mexicanas. Es verdadera violencia, violencia institucionalizada, estructural, promovida desde el Estado, la multiplicación de la frustración que campea en los mundos del trabajo en México, agravada por la positiva intervención de la autoridad, al tomar partido o ser el artífice de graves violaciones a los derechos de mineros y electricistas, entre otros, o al seguir siendo negligente y omiso ante nuevas muertes de trabajadores en las minas de carbón. Esta política laboral injusta, es también violenta. Violencia primera que negó derechos básicos y que hoy se manifiesta incontenible en las calles.

La autoridad laboral ha pervertido su papel de integradora en la conflictividad social y se ha convertido en quien excluye, sataniza o manipula recursos públicos para señalar las luchas de los trabajadores como luchas por la entronización de privilegios y no como lo que son, la defensa de legítimos derechos.

De ahí que nos pronunciemos y sumemos a la demanda de la renuncia del Lic. Javier Lozano Alarcón, actual secretario del Trabajo y Previsión Social, dada su incapacidad para velar por los derechos de trabajadores y trabajadoras y por su parcialidad a favor de empresarios señalados como responsables de no asegurar las mínimas condiciones de higiene y seguridad para los trabajadores o de encabezar la iniciativa del poder Ejecutivo para acabar con el Sindicato Mexicano de Electricistas. Rechazamos, por igual, la iniciativa de reforma de la Ley Federal del Trabajo de la fracción parlamentaria del PAN, por su naturaleza regresiva, no obstante el maquillaje de perspectiva de género con el que ha querido distraer del ataque real a la estabilidad en el empleo o a la libertad sindical, entre otras modificaciones.

Ha llegado la hora en que el desarrollo productivo del país, descanse en las capacidades potenciadas y dignamente remuneradas de los trabajadores y no en la sobrecarga de sus espaldas, en que la macroeconomía tenga como dinamizador la inteligente multiplicación de las capacidades productivas del país y no el abaratamiento de la mano de obra o la especulación. Mientras tanto, nos pronunciamos en la coyuntura, por las medidas urgentes de un incremento salarial de emergencia y la implementación de un seguro contra el desempleo.


CEREAL
Centro de Reflexión y Acción Laboral
proyecto obrero de Fomento Cultural y Educativo A.C.
Privada de Lago San Pedro # 13,
Col. Cinco de Mayo, Del. Miguel Hidalgo,
CP11430, México D.F.
Tel. 01 (55) 52 50 03 28 / 55 45 99 25
comunicacion_cereal@sjsocial.org
comunicacion_cereal@yahoo.com.mx
cereal@prodigy.net.mx

El verdadero desarrollo es el paso a condiciones de vida más humanas (Paulo VI)

PRONUNCIAMIENTO DE LA PASTORAL LABORAL A PROPÓSITO DEL
1o. DE MAYO, DIA DEL TRABAJO


Los días 17 y 18 de abril, recién pasados, trabajadores y trabajadoras del noreste del país (Tampico, Tamps.; Monterrey, NL; norte de Puebla; Parras, Nueva Rosita, Torreón y Monclova, Coahuila), pertenecientes a la Pastoral Laboral, nos reunimos como cada semestre, para compartir sobre nuestras condiciones de trabajo, vida y organización, capacitarnos en nuestros mismos derechos, y en base a ello, indagar sobre las Buenas Noticias con que el Evangelio de Jesús quiere animar hoy nuestra fe y esperanza cristianas.

En particular, hemos reflexionado sobre los primeros encuentros de Jesús Resucitado con los hombres y mujeres que formaron la primera comunidad de seguidores. Nos hemos adentrado en el proceso rico y complejo, que sacó del pasmo a los apóstoles de Jesús, luego que sufriera hasta el extremo y fuera crucificado. Nos hemos visto renovados por esa experiencia que proclama que “Dios ha resucitado a Jesús de entre los muertos”, liberando al corazón del miedo, la cobardía y la tristeza. Así como la fe de los nuevos creyentes iba siendo fortalecida por las narraciones llenas de vida sobre las Apariciones de Jesús, así nosotros y nosotras, trabajadores del México de hoy, hemos sido alentados por la fuerza de Dios, para renovar nuestra fe, anunciar la llegada del Tercer Día y ser enviados a los mundos del trabajo con alegría, en medio de una situación que empeora para las mayorías, que se hace más insegura en todos los sentidos y que desalienta de plano, pero en la que Jesús Resucitado se deja ver, e inspira para abatir el desánimo, para salir de sí mismos y proclamar la llegada de lo decisivo: ni la muerte, ni el pecado, ni la injusticia tienen la última palabra en la historia de los pueblos, comunidades y las luchas de los hombres y mujeres por la dignidad y redención de la condición humana.

Con este fortalecimiento de nuestra fe, miramos críticamente lo que acontece en el país y, en particular, lo que duele a los trabajadores y trabajadoras. Creemos que el modelo económico imperante desde los años ochenta, ha fracasado en promover un desarrollo del que se sigan mejores condiciones de vida para todos y todas, tal como era el pensamiento de Paulo VI al hablar del tema, la política económica ha sido incapaz de impulsar el crecimiento económico y el respeto y garantía de nuestros derechos humanos laborales. El resultado, lo padecemos los más pobres, sobrecargados año con año con nuevas cargas y crisis sobrepuestas. Los frutos podridos son cada vez más alarmantes: polarización social, exclusión de los más indefensos e inestabilidad laboral, ahora todo ello agravado por un incremento de la violencia en todos sentidos. El Estado ha sido llevado en las últimas administraciones, a una menor capacidad para asegurar el bienestar de la Nación y, más bien, colabora eficazmente a la frustración del mismo, sólo obcecado en las presuntas reformas estructurales, sin que muestre oficio para sacar al país de la recesión, el estancamiento y, sobre todo, del empobrecimiento generalizado.

De ahí que coincidimos con todos los mexicanos y mexicanas que expresan que el país requiere urgentemente marchar hacia otro modelo económico de desarrollo y un nuevo proyecto de nación que promueva la equidad y el bienestar de las mayorías, y en particular, coincidimos con los académicos, profesores e investigadores de las escuelas y facultades de Economía y de los centros de posgrado de la UAM, UNAM, IPN y UIA, que en desplegado público plantearon : “el desarrollo productivo debe descansar en potenciar las capacidades de los trabajadores no en precarizar las condiciones de trabajo. Bajo ninguna condición se debe permitir, como ha ocurrido en las últimas crisis, descansar el ajuste macroeconómico en aún menores salarios para los trabajadores. Bajar el salario real puede no inducir reducciones del costo laboral efectivo, menos aún a crear condiciones de atracción de inversión extranjera productiva. La formación de capital humano y el desarrollo de las capacidades productivas deben constituir el núcleo de la ´política laboral´, no la cancelación de derechos…” (1)

Al respecto, creemos que una modificación moderna de la legislación laboral, ha de incorporar las recomendaciones del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU, hechas a los representantes de México en 2006 (2). Referidas al derecho a la estabilidad en el empleo (art. 6 del PIDESC): “30. El Comité recomienda al Estado Parte que regularice gradualmente la situación de las personas que trabajan en el sector no estructurado y que continúe y amplíe sus programas de colocación y su apoyo financiero para las personas en busca de un empleo”, “36. El Comité insta al Estado Parte a que amplíe el alcance de los criterios de admisibilidad para que todos los desempleados tengan acceso a las prestaciones del seguro de desempleo”. Referido al derecho a condiciones satisfactorias de empleo (art. 7 del PIDESC): “32. El Comité insta al Estado Parte a que tome medidas eficaces para mejorar las condiciones de trabajo de los trabajadores indígenas, en particular, adoptando y/o aplicando la legislación pertinente, aplicando la Ley federal para prevenir y eliminar la discriminación y la correspondiente legislación de los Estados, efectuando con eficacia un número mayor de inspecciones de trabajo en las comunidades indígenas y sancionando a los empleadores que violan las normas laborales mínimas”. Y en relación a la justicia laboral y libertad sindical (art. 8 del PIDESC): “34. El Comité recomienda al Estado Parte que examine su legislación laboral con vistas a suprimir cualesquiera restricciones de los derechos sindicales, que no sean las necesarias en una sociedad democrática en interés de la seguridad nacional o del orden público, o para protección de los derechos y libertades ajenos. Reitera su petición al Estado Parte de que considere la posibilidad de retirar su declaración interpretativa del artículo 8 del Pacto y de que ratifique el Convenio núm. 98 de la OIT sobre el derecho de sindicación y de negociación colectiva (1949)… Recomienda asimismo al Estado Parte que extienda la competencia de las comisiones de derechos humanos, nacional y de los Estados, a las presuntas violaciones de los derechos humanos, y que aplique las recomendaciones relativas a la libertad sindical contenidas en el Diagnóstico nacional sobre la situación de los derechos humanos en México elaborado por la oficina local del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos” . (3)

Estos ejes marcarían modificaciones en la línea de ponernos al nivel del más alto índice internacional de derechos humanos laborales y marcan un sentido opuesto a precarizar aún más las condiciones de trabajo, sea legalizando contratos temporales (por capacitación o a prueba), dándole reconocimiento a la subcontratación, pagando por horas, disminuyendo el derecho a la reinstalación o poniéndole más trabas a los derechos colectivos. Esa dirección, además de constituir una violación a los derechos del trabajador y constituir una regresión en contra del pueblo trabajador, en términos del marco legal nacional e internacional, sería el tiro de gracia contra los derechos humanos laborales, según la tendencia actual y sólo beneficiaría a los empresarios, en contubernio con algunos partidos políticos.

En conclusión, pensamos que si una modificación legal al marco laboral actual resulta contradictoria con la necesaria dignificación de los hombres y mujeres del trabajo, afectando a los más pobres y en función de intereses particulares, no puede ser apoyada desde nuestra perspectiva y llamamos a no respaldarla de ningún modo, pues nuestra prioridad es la dignidad de la persona humana.

La defensa y la promoción de la dignidad humana, en el caso de los trabajadores y trabajadoras, expresado en sus derechos humanos laborales compete a nuestra fe, ya que representa el marco que hace posible, para los que vivimos al día, nuestro bienestar y el disfrute del pan nuestro de cada día. Ello, actualiza la solidaridad obrera que hizo posible la convocación del 1º. de mayo como el Día de la Solidaridad Mundial de los Trabajadores.

Para este 1º. de mayo, llamamos a los trabajadores y trabajadoras del país y a sus organizaciones, a aprovechar los meses de mayo a septiembre, dado que en este período legislativo el PAN ya no pudo implementar su propuesta, a expresar sus argumentos y denunciar las consecuencias previsibles que puede tener una contrareforma de la ley laboral, a capacitarse, informarse y organizarse para la defensa y promoción de sus derechos humanos laborales y expresar las alternativas que existen no regresivas.

En el año del bicentenario, como lo fue en 1810 y 1910, las condiciones de trabajo de los habitantes de México representan aspiraciones sociales, que no pueden ser marginadas por el bullicio de la celebración. Este 1º de mayo, los trabajadores y trabajadoras levantaremos la voz, una vez más para resaltar que no habrá paz y justicia y seguridad integral en la nación, sin condiciones dignas de vida y trabajo para las mayorías trabajadoras y empobrecidas.


Monterrey, Nuevo León, a 18 de abril del año 2010
____________
NOTAS:

1) La Jornada, 08 de junio de 2009.
2) Dicho Comité examinó el cuarto informe periódico de México sobre la aplicación del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (E/C.12/4/Add.16) en sus sesiones del 9 al 10 de mayo de 2006 (E/C.12/2006/SR. 13 a 15), y en su 29ª. sesión, celebrada el 19 de mayo de 2006, aprobó, sus observaciones finales. Entre ellas las que se citan en este documento.
3) Lo referido al salario, señala: “31. El Comité recomienda al Estado Parte asegurar que los salarios… asegure para todos los trabajadores y empleados, en particular indígenas y mujeres, , condiciones de existencia dignas para ellos y sus familias de conformidad con el artículo 7(a) (ii) del Pacto”.

Catequesis sobre el 1º de Mayo

COORDINACION NACIONAL DE PASTORAL LABORAL
CRISTINA AUERBACH BENAVIDES
1 de Mayo de 2010

VER:

El 1 de mayo de 1886 se realiza la primera huelga general de Estados Unidos y Canadá. En Chicago se fueron a huelga mas de 50 mil trabajadores y trabajadoras, para exigir como habían acordado en un Congreso Obrero celebrado en 1884 conquistar la jornada laboral de 8 horas. El 3 de mayo obreros huelguistas de la fábrica de Mc Cormiks que habían sido despedidos, reclamaban pacíficamente a los obreros que aun trabajaban que se sumaran a la huelga general. Un grupo de “Pinkeston “(golpeadores y asesinos a sueldo de las empresas) agredió a los huelguista matando a varios de ellos. En protesta, al día siguiente los obreros hicieron una gran concentración en la plaza. Fueron rodeados por la policía y uno de los obreros, no se supo quien, lanzo una bomba casera matando a un policía. Los policías masacraron a los manifestantes dejando la plaza sembrada de obreros asesinados.

Mientras tanto la prensa abusaba a los trabajadores desempleados como “ladrones ociosos y miserables” y proponía “echar arsénico en la comida de los desocupados como una advertencia para otros mendigos a fin de contenerlos a respetuosa distancia”. Para ocultar el crimen, el gobierno lanzo una campaña anti obrera utilizando las peores calumnias y deteniendo a los diez dirigentes de afiliación anarquista. Después de un arbitrario proceso el 11 de noviembre de 1887, a cuatro de ellos fueron llevados a la horca, uno se suicido y los demás fueron sentenciados a cadena perpetua.

En julio de 1889 se realizo en Paris. Francia el congreso constituyente de la II Internacional. En este congreso se resolvió establecer el día 1 de mayo como el Día de la Solidaridad Mundial de los Trabajadores, en que las organizaciones obreras de todo el mundo realizaran actos de manifestación pública en señal de protesta por los crímenes y atropellos contra los obreros, y en particular para no olvidar los crímenes del gobierno norteamericano.

El jueves 1 de mayo del año 1913, los industriales mexicanos, se encontraron con la novedad de que en sus fábricas y talleres los obreros no se presentaron a trabajar. En la plaza de la constitución (Zócalo) en cambio, a las 10 de la mañana más de 25 mil obreros/as y artesanos/as de distintos gremios como los canteros, carpinteros, zapateros, textiles, ferrocarrileros de la división Hidalgo, entre otros muchos, iniciaron una marcha tras la cámara de Diputados, para exigir su derecho a jornadas laborales de 8 horas, descanso dominical, ley de accidentes de trabajo y reconocimiento legal para que las asociaciones obreras personalidad jurídica. Por la tarde y en la noche, en los parques y en el actual Teatro de la Ciudad. Hubo bailes, festividades y veladas.

Para evitar que los trabajadores se unieran en las fuerzas de Villa Y Zapata, Álvaro Obregón proclamo en varias regiones del país la jornada de 8 horas de trabajo. Pero al mismo tiempo, corrompía a dirigentes oportunistas, quienes incluso, llegaron a organizar los famosos “batallones rojos” para combatir a las tropas de Francisco Villa y defender la retaguardia de los ejércitos obregonistas.

En el periodo de Carranza, las demandas obreras seguían sin encontrar solución, y el 31 de julio de 1916, 90 mil trabajadores agrupados en la Casa del Obrero Mundial estallaron una huelga en el Distrito Federal. El 2 de agosto fueron encarcelados los miembros de comité de huelga y el secretario general del sindicato de electricista, en total doce dirigentes, y se fue clausurada la Casa del Obrero Mundial. Los trabajadores levantaron la huelga en los siguientes días, estaban desconcertados y temerosos ante la brutalidad de la represión de un gobierno emanado de la revolución y que se decía, defensor de los pobres.

El 26 de agosto del mismo año, Carranza instalo el consejo de guerra para juzgar a los detenidos y al agente del Ministerio Publico, Coronel Antonio Villalobos, que los había declarado inocentes en juicio días antes. Nuevamente el veredicto absolvió a 11 de los acusados. Sin embargo, condeno a pena de muerte a Ernesto Velasco por complicidad en el delito de rebelión.

Tres meses después en la ciudad de Querétaro quedaba integrado el congreso constituyente que modificaría la Constitución de 1857, y que el 5 de febrero de 1917 promulgaría la nueva constitución que desde entonces establece en el artículo 123, el derecho de asociarse para formar sindicatos, el derecho a la huelga, la jornada laboral de 8 horas, el derecho al descanso dominical…

Por la presión del movimiento obrero, el 11 de abril de 1917, la comandancia militar de la plaza reviso el juicio y modifico la sentencia de Ernesto Velasco, cambiando la pena de muerte por 20 años de prisión. Finalmente el lunes 18 de febrero de 1918, después de 18 meses de prisión fue puesto en libertad, y al salir de la cárcel de Lecumberri y en compañía de 3 mil obreros marcharon hasta el Zócalo.

En los años siguientes la huelga general del 1 de mayo no solamente se realizaba en la ciudad de México, si no que fue extendiéndose a otros estados de la Republica, por lo que se hizo costumbre y los sindicatos fueron reclamando en sus Contratos Colectivos de Trabajo, la clausula que establece la paralización de labores este día con pago de salario integro.


PENSAR:

1.-Vamos a comenzar nuestra reflexión compartiendo tres preguntas:
 ¿Qué pienso sobre lo que leímos del 1 de mayo?
 ¿Cómo celebro el Día de la Solidaridad Mundial de los Trabajadores?
 ¿Qué significa para mí el Día de la Solidaridad Mundial de los Trabajadores?

2.- Vamos a leer pausadamente el texto de Mt 5, 13-16

3.- Algunas notas para profundizar el texto:

 El evangelista Mateo, ubica este texto inmediatamente después de la proclamación de las bienaventuranzas, y solo lo podemos entender si ponemos atención a esta proclamación. Este discurso Jesús se dirige sin duda a los pobres: campesinos, jornaleros, artesanos, albañiles, carpinteros-como el mismo Jesús-, pescadores, pastores, etc., todos ellos y ellas trabajadores, que vivían en situación de despojo de marginación de hambre y sed de justicia, de abandono.

 El pueblo de Israel se sentía llamado a ser santo, como Yahve era Santo, ya para eso, había más de setecientas leyes que se tenían que cumplir para mantener la pureza de la santidad. Estas leyes, determinaban de manera un tanto arbitraria lo que se consideraba puro y agradable para Yahve, de lo que se consideraba impuro y despreciado para Yahve. Asociaban la impureza al pecado. Por eso, entendían la enfermedad cualquiera que esta fuera como un castigo de Dios por el pecado. Pero al tratarse de una enfermedad crónica o una mal formación física de nacimiento o por un accidente, la persona quedaba absolutamente excluida de su trabajo, de su familia, de la sociedad y del Templo, ya que al no liberarse de esta situación por medios de los ritos de purificación, significaba que Dios no lo perdonaba y además contagiaba su impureza. Así pues, estaba determinado que había trabajos, tareas del hogar, animales y personas que eran impuros, y al ser impuros eran despreciados por Dios. Entre muchos de los que eran considerados impuros, estaban los doctores y curtidores (porque tenían contacto con la sangre), todos los enfermos especialmente los leprosos la mujeres por sus ciclos de menstruación o por parto (por que se derramaba sangre), los pastores (porque se decía que eran ladrones), y en general todos los trabajadores y trabajadoras pobres, porque para dar cabal cumplimiento a estas leyes había que contar con recursos que ellos y ellas no tenían.

 Es a este pueblo despojado y despreciado, todas estas mujeres y hombres a quienes Jesús anuncia que el Reino de Dios les pertenece. ¡Imaginen la sorpresa! No solo se les invitaba al Reino de Dios. Si no que les pertenece, Dios comparte su Reino con los despreciados del mundo, y esta sin duda, es una Buena Noticia.

 Porque significaba, primero, que las leyes que marginan, excluyen y empobrecen a las y los trabajadores, no son voluntad de Dios, no son “porque Dios quiere”, “porque así hizo Dios el mundo”, como decían en tiempos de Jesús, y como todavía algunos se atreven a decir. Jesús declara en este discurso, en este manifiesto que esas no son las leyes queridas por Dios, ni que se puede nombrar a Dios para justificar la pobreza, la marginación, el sufrimiento de su pueblo.

 Segundo que Dios no estaba de acuerdo en que la sociedad y los mundos del trabajo se jerarquerizaran y se dividieran en puros e impuros según lo que dice Jesús, no hay trabajador ni trabajadora, que sea despreciable a los ojos de Dios por el trabajo que desempeña. La impureza y el desprecio de Dios, no está en que el trabajador o la trabajadora tenga que hacer un trabajo que sea sucio, como el de los curtidores, mineros, petroleros, etc., sino el hecho de que no se respete la dignidad del trabajador. El desprecio a las y los trabajadores trae una pobreza y un sufrimiento que Dios no lo tolera.

 ¡Imaginen la sorpresa para las mujeres! Si ya ser trabajador ser motivo de desprecio, ser mujer trabajadora era lo más cercano a una, maldición, porque sumaba mayor desprecio a su dignidad por el hecho de ser mujer. Las mujeres en tiempo de Jesús, como nosotras ahora, nos afligimos y lloramos de impotencia y de rabia ante la enfermedad de lo hijos o de la pareja, ante la falta de pan en la mesa, ante él, maltrato que se nos infringe en nuestras casas, nuestros trabajos, nuestras comunidades. Y el texto no dice que las mujeres dejen de chillar, que dejen de llorar que dejen de afligirse como nos suelen decir. El texto dice, que somos bienaventuradas porque nuestra aflixión y nuestro sufrimiento es porque la vida que generamos, que cuidamos, que Dios nos ha encargado nos la arrebatan. El texto no dice que dejemos de chillar, lo que el texto les dice a las mujeres en tiempos de Jesús y a nosotras ahora, es que sigamos poniendo todo el corazón en cuidar de esta vida porque esta vida le pertenece a Dios y por eso Dios nos regala su Reino.

 Entonces nos encontramos con que, la primera parte del discurso de las bienaventuranzas se refiere al nuevo pacto, que hace Dios con estos trabajadores y trabajadoras que son ahora su nuevo pueblo al que les regala su Reino. La segunda parte del discurso de las bienaventuranzas, es una invitación. Si Jesús anuncia que el Reino de Dios le pertenece al pueblo trabajador, invita a que cuiden de él. Por eso. Los invita a ser misericordioso, a ser limpios de corazón, a trabajar por la paz la justicia, no como una “chamba más”, o para cuando fueran al templo, o cuando celebraran alguna fiesta religiosa. A lo que Jesús las y los invita, no es a “hacer obras de misericordia”, “ni a tener buenas intensiones”, nada de eso, las y los invita a ser misericordiosos, a ser limpios de corazón, a procurar la paz, a construir la justicia todos los días, todo el día.

 Esto es ser sal de la tierra y del mundo. Es decir, de nada nos vale decir que creemos en la misericordia si no somos misericordiosos. De nada nos vale lamentarnos por la injusticia si no hacemos nada por disminuirla, y por ser nostras y nosotros mismos justos. Decir que creemos en la misericordia, en la paz, en la justicia y o hacer nada por lograrlas, es como ser una luz escondida bajo la mesa, o ser sal que no tiene sabor ni sirve para conservar los alimentos. En resumen, significa que el Reino de Dios que Jesús nos regala no nos interesa.

 Aceptar la Buena Noticia de que el Reino de Dios pertenece a las y los trabajadores, significa, que Dios confía en nosotros y nosotras para que cuidemos de él. El v. 16 dice: “Brille su luz delante de los hombres, de modo que, al ver sus buenas obras, glorifiquen a su padre del cielo”. Es decir, la invitación es a que donde estemos, en la mina, en la fábrica, en el salón de clase, en el pozo petrolero, en la línea de producción, en el sindicato, seamos una luz y se nos reconozca por nuestra misericordia y nuestra búsqueda de justicia.


ACTUAR:

 ¿Qué significa para los y las trabajadores, que Jesús nos diga que el Reino de Dios les pertenece?
 ¿Qué significa que la y los trabajadores seamos sal de la tierra y luz del mundo en nuestro contexto actual?
 ¿Este texto es una Buena Noticia para las y los trabajadores de hoy?
 ¿Cómo nos invita el texto a celebrar el Día 1° de Mayo a celebrar el Día de la Solidaridad Mundial de los Trabajadores?


CELEBRAR:
(Nota: Esta parte cada grupo puede prepararla según convenga, son solo algunas ideas)

 Después del 1° de Mayo, vamos a reunirnos nuevamente para compartir con Dios y entre nosotros como fue que celebramos esta fecha.
 Y vamos a reunirnos también, para que juntos y juntas pensemos como vamos a anunciar esta Buena Noticia y seguir siendo sal de la tierra y luz del mundo en nuestros centros de trabajo.