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miércoles, 7 de julio de 2010

Una historia de vida en el mundo del trabajo

LA VIÑA DE NABOT
La evangelización en el mundo del trabajo
Boletín n° 6, Agosto de 2010
Una historia de vida en el mundo del trabajo


Yoli tiene 4 años trabajando en la fábrica. Junto con ella, trabajan varias decenas de personas más, la mayoría mujeres. Trabajan en una nave que carece de aire acondicionado. Solo les han puesto ventiladores de pedestal que hace circular la atmósfera caliente del interior...

Su salario de obrera, como todo mundo lo sabe, no es el suficiente para satisfacer las necesidades básicas, que garanticen una vida familiar digna, a pesar de que todos los miembros mayores trabajan. Esto la obligó, en una ocasión que tuvo necesidad de resolver un problema urgente, imprevisto, a buscar un préstamo en un banco, garantizándolo con su pequeña casa. Obviamente, a la hora de cubrir las mensualidades, empezaron los problemas, no solo porque sus ingresos, y los de su esposo, eran insuficientes, sino porque empezó a llover sobre mojado cuando llegaron las crisis: de la influenza y la económica, que ella, como la mayoría de las trabajadoras y los trabajadores no podían prever, porque unas y otros se entretienen, se evaden de la incomprensible dificultad de la vida con las telenovelas y el futbol. Y entonces con la crisis vinieron los paros técnicos, y con ello el recorte (aún mas) de su salario.

Yoli es requerida por el banco al faltar al pago de unas mensualidades y ella les explica la situación. Ellos le exigen cubrir la deuda para evitar que aumente. Como podemos entender, ella no puede pagar la deuda y solo les asegura que puede seguir cubriendo mensualidades.

Ella pudo obtener el préstamo en ese banco, porque era donde la fábrica en la que ella trabaja deposita la nómina de sus obreras y obreros. Pero esta situación es aprovechada por el banco, y para cobrarse la deuda de Yoli, le descuenta todo el salario que la empresa le deposita.

Yoli no sabe qué hacer. Alguien le dijo qué día de la semana la fábrica hace el depósito de la nómina. Entonces Yoli se va a medianoche, a esperar el comienzo del día, parada junto a un cajero automático, para retirar su salario. Por minutos o segundos de retraso le gana el banco. Pero a veces ha logrado retirar su salario.

Y se agrava la situación, pues ahora, con las preocupaciones, se deprime, se enferma, la solidaridad familiar no resiste la tensión y entra en conflicto. La violencia es un problema que Yoli ya ni toma en cuenta. Lo considera como un problema diferente, aunque todo esté estrechamente relacionado.

Mientras tanto, oficialmente se anuncia la salida de la crisis. Y ella alimenta la esperanza de encontrar una solución. De que mejoren las cosas. Pero los que saben, dicen que está no es una crisis más. Que es correspondiente a la Globalización. Es decir, que es una crisis global. Es una crisis de la civilización, dicen unos. Pero tal vez nuestra especie no pasó por ahí… por la civilización.

Equipo de Pastoral Laboral Diocesano
plaboralmty@hotmail.com