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sábado, 1 de mayo de 2010

Catequesis sobre el 1º de Mayo

COORDINACION NACIONAL DE PASTORAL LABORAL
CRISTINA AUERBACH BENAVIDES
1 de Mayo de 2010

VER:

El 1 de mayo de 1886 se realiza la primera huelga general de Estados Unidos y Canadá. En Chicago se fueron a huelga mas de 50 mil trabajadores y trabajadoras, para exigir como habían acordado en un Congreso Obrero celebrado en 1884 conquistar la jornada laboral de 8 horas. El 3 de mayo obreros huelguistas de la fábrica de Mc Cormiks que habían sido despedidos, reclamaban pacíficamente a los obreros que aun trabajaban que se sumaran a la huelga general. Un grupo de “Pinkeston “(golpeadores y asesinos a sueldo de las empresas) agredió a los huelguista matando a varios de ellos. En protesta, al día siguiente los obreros hicieron una gran concentración en la plaza. Fueron rodeados por la policía y uno de los obreros, no se supo quien, lanzo una bomba casera matando a un policía. Los policías masacraron a los manifestantes dejando la plaza sembrada de obreros asesinados.

Mientras tanto la prensa abusaba a los trabajadores desempleados como “ladrones ociosos y miserables” y proponía “echar arsénico en la comida de los desocupados como una advertencia para otros mendigos a fin de contenerlos a respetuosa distancia”. Para ocultar el crimen, el gobierno lanzo una campaña anti obrera utilizando las peores calumnias y deteniendo a los diez dirigentes de afiliación anarquista. Después de un arbitrario proceso el 11 de noviembre de 1887, a cuatro de ellos fueron llevados a la horca, uno se suicido y los demás fueron sentenciados a cadena perpetua.

En julio de 1889 se realizo en Paris. Francia el congreso constituyente de la II Internacional. En este congreso se resolvió establecer el día 1 de mayo como el Día de la Solidaridad Mundial de los Trabajadores, en que las organizaciones obreras de todo el mundo realizaran actos de manifestación pública en señal de protesta por los crímenes y atropellos contra los obreros, y en particular para no olvidar los crímenes del gobierno norteamericano.

El jueves 1 de mayo del año 1913, los industriales mexicanos, se encontraron con la novedad de que en sus fábricas y talleres los obreros no se presentaron a trabajar. En la plaza de la constitución (Zócalo) en cambio, a las 10 de la mañana más de 25 mil obreros/as y artesanos/as de distintos gremios como los canteros, carpinteros, zapateros, textiles, ferrocarrileros de la división Hidalgo, entre otros muchos, iniciaron una marcha tras la cámara de Diputados, para exigir su derecho a jornadas laborales de 8 horas, descanso dominical, ley de accidentes de trabajo y reconocimiento legal para que las asociaciones obreras personalidad jurídica. Por la tarde y en la noche, en los parques y en el actual Teatro de la Ciudad. Hubo bailes, festividades y veladas.

Para evitar que los trabajadores se unieran en las fuerzas de Villa Y Zapata, Álvaro Obregón proclamo en varias regiones del país la jornada de 8 horas de trabajo. Pero al mismo tiempo, corrompía a dirigentes oportunistas, quienes incluso, llegaron a organizar los famosos “batallones rojos” para combatir a las tropas de Francisco Villa y defender la retaguardia de los ejércitos obregonistas.

En el periodo de Carranza, las demandas obreras seguían sin encontrar solución, y el 31 de julio de 1916, 90 mil trabajadores agrupados en la Casa del Obrero Mundial estallaron una huelga en el Distrito Federal. El 2 de agosto fueron encarcelados los miembros de comité de huelga y el secretario general del sindicato de electricista, en total doce dirigentes, y se fue clausurada la Casa del Obrero Mundial. Los trabajadores levantaron la huelga en los siguientes días, estaban desconcertados y temerosos ante la brutalidad de la represión de un gobierno emanado de la revolución y que se decía, defensor de los pobres.

El 26 de agosto del mismo año, Carranza instalo el consejo de guerra para juzgar a los detenidos y al agente del Ministerio Publico, Coronel Antonio Villalobos, que los había declarado inocentes en juicio días antes. Nuevamente el veredicto absolvió a 11 de los acusados. Sin embargo, condeno a pena de muerte a Ernesto Velasco por complicidad en el delito de rebelión.

Tres meses después en la ciudad de Querétaro quedaba integrado el congreso constituyente que modificaría la Constitución de 1857, y que el 5 de febrero de 1917 promulgaría la nueva constitución que desde entonces establece en el artículo 123, el derecho de asociarse para formar sindicatos, el derecho a la huelga, la jornada laboral de 8 horas, el derecho al descanso dominical…

Por la presión del movimiento obrero, el 11 de abril de 1917, la comandancia militar de la plaza reviso el juicio y modifico la sentencia de Ernesto Velasco, cambiando la pena de muerte por 20 años de prisión. Finalmente el lunes 18 de febrero de 1918, después de 18 meses de prisión fue puesto en libertad, y al salir de la cárcel de Lecumberri y en compañía de 3 mil obreros marcharon hasta el Zócalo.

En los años siguientes la huelga general del 1 de mayo no solamente se realizaba en la ciudad de México, si no que fue extendiéndose a otros estados de la Republica, por lo que se hizo costumbre y los sindicatos fueron reclamando en sus Contratos Colectivos de Trabajo, la clausula que establece la paralización de labores este día con pago de salario integro.


PENSAR:

1.-Vamos a comenzar nuestra reflexión compartiendo tres preguntas:
 ¿Qué pienso sobre lo que leímos del 1 de mayo?
 ¿Cómo celebro el Día de la Solidaridad Mundial de los Trabajadores?
 ¿Qué significa para mí el Día de la Solidaridad Mundial de los Trabajadores?

2.- Vamos a leer pausadamente el texto de Mt 5, 13-16

3.- Algunas notas para profundizar el texto:

 El evangelista Mateo, ubica este texto inmediatamente después de la proclamación de las bienaventuranzas, y solo lo podemos entender si ponemos atención a esta proclamación. Este discurso Jesús se dirige sin duda a los pobres: campesinos, jornaleros, artesanos, albañiles, carpinteros-como el mismo Jesús-, pescadores, pastores, etc., todos ellos y ellas trabajadores, que vivían en situación de despojo de marginación de hambre y sed de justicia, de abandono.

 El pueblo de Israel se sentía llamado a ser santo, como Yahve era Santo, ya para eso, había más de setecientas leyes que se tenían que cumplir para mantener la pureza de la santidad. Estas leyes, determinaban de manera un tanto arbitraria lo que se consideraba puro y agradable para Yahve, de lo que se consideraba impuro y despreciado para Yahve. Asociaban la impureza al pecado. Por eso, entendían la enfermedad cualquiera que esta fuera como un castigo de Dios por el pecado. Pero al tratarse de una enfermedad crónica o una mal formación física de nacimiento o por un accidente, la persona quedaba absolutamente excluida de su trabajo, de su familia, de la sociedad y del Templo, ya que al no liberarse de esta situación por medios de los ritos de purificación, significaba que Dios no lo perdonaba y además contagiaba su impureza. Así pues, estaba determinado que había trabajos, tareas del hogar, animales y personas que eran impuros, y al ser impuros eran despreciados por Dios. Entre muchos de los que eran considerados impuros, estaban los doctores y curtidores (porque tenían contacto con la sangre), todos los enfermos especialmente los leprosos la mujeres por sus ciclos de menstruación o por parto (por que se derramaba sangre), los pastores (porque se decía que eran ladrones), y en general todos los trabajadores y trabajadoras pobres, porque para dar cabal cumplimiento a estas leyes había que contar con recursos que ellos y ellas no tenían.

 Es a este pueblo despojado y despreciado, todas estas mujeres y hombres a quienes Jesús anuncia que el Reino de Dios les pertenece. ¡Imaginen la sorpresa! No solo se les invitaba al Reino de Dios. Si no que les pertenece, Dios comparte su Reino con los despreciados del mundo, y esta sin duda, es una Buena Noticia.

 Porque significaba, primero, que las leyes que marginan, excluyen y empobrecen a las y los trabajadores, no son voluntad de Dios, no son “porque Dios quiere”, “porque así hizo Dios el mundo”, como decían en tiempos de Jesús, y como todavía algunos se atreven a decir. Jesús declara en este discurso, en este manifiesto que esas no son las leyes queridas por Dios, ni que se puede nombrar a Dios para justificar la pobreza, la marginación, el sufrimiento de su pueblo.

 Segundo que Dios no estaba de acuerdo en que la sociedad y los mundos del trabajo se jerarquerizaran y se dividieran en puros e impuros según lo que dice Jesús, no hay trabajador ni trabajadora, que sea despreciable a los ojos de Dios por el trabajo que desempeña. La impureza y el desprecio de Dios, no está en que el trabajador o la trabajadora tenga que hacer un trabajo que sea sucio, como el de los curtidores, mineros, petroleros, etc., sino el hecho de que no se respete la dignidad del trabajador. El desprecio a las y los trabajadores trae una pobreza y un sufrimiento que Dios no lo tolera.

 ¡Imaginen la sorpresa para las mujeres! Si ya ser trabajador ser motivo de desprecio, ser mujer trabajadora era lo más cercano a una, maldición, porque sumaba mayor desprecio a su dignidad por el hecho de ser mujer. Las mujeres en tiempo de Jesús, como nosotras ahora, nos afligimos y lloramos de impotencia y de rabia ante la enfermedad de lo hijos o de la pareja, ante la falta de pan en la mesa, ante él, maltrato que se nos infringe en nuestras casas, nuestros trabajos, nuestras comunidades. Y el texto no dice que las mujeres dejen de chillar, que dejen de llorar que dejen de afligirse como nos suelen decir. El texto dice, que somos bienaventuradas porque nuestra aflixión y nuestro sufrimiento es porque la vida que generamos, que cuidamos, que Dios nos ha encargado nos la arrebatan. El texto no dice que dejemos de chillar, lo que el texto les dice a las mujeres en tiempos de Jesús y a nosotras ahora, es que sigamos poniendo todo el corazón en cuidar de esta vida porque esta vida le pertenece a Dios y por eso Dios nos regala su Reino.

 Entonces nos encontramos con que, la primera parte del discurso de las bienaventuranzas se refiere al nuevo pacto, que hace Dios con estos trabajadores y trabajadoras que son ahora su nuevo pueblo al que les regala su Reino. La segunda parte del discurso de las bienaventuranzas, es una invitación. Si Jesús anuncia que el Reino de Dios le pertenece al pueblo trabajador, invita a que cuiden de él. Por eso. Los invita a ser misericordioso, a ser limpios de corazón, a trabajar por la paz la justicia, no como una “chamba más”, o para cuando fueran al templo, o cuando celebraran alguna fiesta religiosa. A lo que Jesús las y los invita, no es a “hacer obras de misericordia”, “ni a tener buenas intensiones”, nada de eso, las y los invita a ser misericordiosos, a ser limpios de corazón, a procurar la paz, a construir la justicia todos los días, todo el día.

 Esto es ser sal de la tierra y del mundo. Es decir, de nada nos vale decir que creemos en la misericordia si no somos misericordiosos. De nada nos vale lamentarnos por la injusticia si no hacemos nada por disminuirla, y por ser nostras y nosotros mismos justos. Decir que creemos en la misericordia, en la paz, en la justicia y o hacer nada por lograrlas, es como ser una luz escondida bajo la mesa, o ser sal que no tiene sabor ni sirve para conservar los alimentos. En resumen, significa que el Reino de Dios que Jesús nos regala no nos interesa.

 Aceptar la Buena Noticia de que el Reino de Dios pertenece a las y los trabajadores, significa, que Dios confía en nosotros y nosotras para que cuidemos de él. El v. 16 dice: “Brille su luz delante de los hombres, de modo que, al ver sus buenas obras, glorifiquen a su padre del cielo”. Es decir, la invitación es a que donde estemos, en la mina, en la fábrica, en el salón de clase, en el pozo petrolero, en la línea de producción, en el sindicato, seamos una luz y se nos reconozca por nuestra misericordia y nuestra búsqueda de justicia.


ACTUAR:

 ¿Qué significa para los y las trabajadores, que Jesús nos diga que el Reino de Dios les pertenece?
 ¿Qué significa que la y los trabajadores seamos sal de la tierra y luz del mundo en nuestro contexto actual?
 ¿Este texto es una Buena Noticia para las y los trabajadores de hoy?
 ¿Cómo nos invita el texto a celebrar el Día 1° de Mayo a celebrar el Día de la Solidaridad Mundial de los Trabajadores?


CELEBRAR:
(Nota: Esta parte cada grupo puede prepararla según convenga, son solo algunas ideas)

 Después del 1° de Mayo, vamos a reunirnos nuevamente para compartir con Dios y entre nosotros como fue que celebramos esta fecha.
 Y vamos a reunirnos también, para que juntos y juntas pensemos como vamos a anunciar esta Buena Noticia y seguir siendo sal de la tierra y luz del mundo en nuestros centros de trabajo.