Será para bien de empresarios y trabajadores o sólo para los primeros?
sábado, 17 de marzo de 2012
LA REFORMA LABORAL
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miércoles, 11 de enero de 2012
Del quinto evangelio: Proclamación del Cristo del Corcovado (en sus 80 años, el 12 de octubre de 2011)
Del quinto evangelio: Proclamación del Cristo del Corcovado (en sus 80 años, el 12 de octubre de 2011)
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En aquellos días, al completar 80 años de existencia, el Cristo del Corcovado se estremeció y se reanimó. Lo que era cemento y piedra se hizo carne y sangre. Extendiendo sus brazos, como quien quiere abrazar el mundo, abrió la boca, habló y dijo:
«Bienaventurados vosotros, pobres, hambrientos, enfermos y caídos en tantos caminos sin un buen samaritano que os socorra. El Padre que es también Madre de bondad os lleva en su corazón y os promete que seréis los primeros herederos del Reino de justicia y de paz.
Ay de vosotros, dueños del poder, que desde hace quinientos años chupáis la sangre de los trabajadores, reduciéndolos a combustible barato para vuestras máquinas de producir riqueza inicua. No seré yo quien os juzgue, sino las víctimas que hicisteis, detrás de las cuales yo mismo me escondía y sufría.
Bienaventurados todos vosotros, indígenas de tantas etnias, habitantes primeros de estas tierras risueñas, que vivís en la inocencia de la vida en comunión con la naturaleza. Fuisteis casi exterminados, pero ahora estáis resucitando con vuestras religiones y culturas dando testimonio de la presencia del Espíritu Creador que nunca os abandonó.
Ay de aquellos que os subyugaron, os mataron por la espada y la cruz, os negaron la humanidad, satanizaron vuestros cultos, os robaron las tierras y ridiculizaron la sabiduría de vuestros chamanes.
Bienaventurados, y repito bienaventurados, vosotros, mis hermanos y hermanas negros, injustamente traídos de África para ser vendidos como piezas en el mercado, hechos carbón para ser consumido en los ingenios azucareros, siempre acosados y muriendo antes de tiempo.
¡Ay de los que os deshumanizaron!.La justicia clama al cielo hasta el día del juicio final. Maldito el barracón de los esclavos, maldito el cepo, maldito el látigo, malditas las cadenas, maldito el navío negrero. Bendito el refugio del palenque, adviento de un mundo de libertos y de una fraternidad sin distinciones.
Bienaventurados los que luchan por la tierra en el campo y en la ciudad, tierra para vivir y para trabajar y sacar del suelo alimento para sí, para los otros, para las hambres del mundo entero.
Maldito el latifundio improductivo que expulsa a los que lo trabajan como propio y asesina a quien lo ocupa para tener donde vivir, trabajar y ganar el pan para sus hijos e hijas. En verdad os digo: llegará el día en que seréis expoliados. La poca tierra que os cubra será un peso abrumador sobre vuestras sepulturas.
Bienaventuradas sois vosotras, mujeres del pueblo, que resististeis contra la opresión milenaria, que conquistasteis espacios de participación y de libertad y que estáis luchando por una sociedad que no se defina por el género. Una sociedad en la que hombres y mujeres, juntos, diferentes, recíprocos e iguales inauguraréis la alianza perenne del compartir, del amor y de la corresponsabilidad.
Benditos vosotros, millones de menores carentes de todo y lanzados a las calles, víctimas de una sociedad de exclusión que ha perdido la ternura por la vida inocente. Mi Padre, como una gran Madre enjugará vuestras lágrimas y os estrechará contra su pecho porque sois sus hijos e hijas más queridos.
Felices los pastores que sirven humildemente al pueblo en medio del pueblo, con el pueblo y para el pueblo. Ay, de aquellos que visten trajes vistosos, se llenan de vanidad en las televisiones, usan símbolos sagrados de poder, exaltan al Padre Nuestro y olvidan el Pan Nuestro. ¡Cuántos no usan el cayado contra las ovejas en vez de usarlo contra los lobos! No los reconozco y no daré testimonio en su favor cuando se presenten delante de mi Padre.
Bienaventuradas las comunidades eclesiales de base, los movimientos sociales por la tierra, por el techo, por la educación, por la salud, por la seguridad. Felices ellos que, sin necesitar hablar de mí, asumen la misma causa por la cual viví, fui perseguido y ejecutado en la cruz. Pero resurgí para continuar la insurrección contra un mundo que da más valor a los bienes materiales que a la vida, que privilegia la acumulación privada sobre la participación solidaria y que prefiere dar alimentos a los perros antes que a las personas hambrientas.
Bienaventurados los que sueñan con un mundo nuevo posible y necesario en el cual todos puedan caber, naturaleza incluida. Felices aquellos que aman a la Madre Tierra como a su propia madre y respetan sus ritmos, dándole paz para que pueda rehacer sus nutrientes y siga produciendo todo lo que necesitamos para vivir.
Bienaventurados los que no desisten, sino que resisten e insisten en que el mundo puede ser diferente y lo será, un mundo donde la poesía camine junto al trabajo, la música se junte con las máquinas, y todos se reconozcan como hermanos y hermanas, viviendo en la única Casa Común que tenemos, este bello y luminoso pequeño planeta Tierra.
En verdad, en verdad os digo: felices vosotros porque sois todos hijos e hijas de la alegría, pues estáis en la palma de la mano de Dios. Amén».
Leonardo Boff
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En aquellos días, al completar 80 años de existencia, el Cristo del Corcovado se estremeció y se reanimó. Lo que era cemento y piedra se hizo carne y sangre. Extendiendo sus brazos, como quien quiere abrazar el mundo, abrió la boca, habló y dijo:
«Bienaventurados vosotros, pobres, hambrientos, enfermos y caídos en tantos caminos sin un buen samaritano que os socorra. El Padre que es también Madre de bondad os lleva en su corazón y os promete que seréis los primeros herederos del Reino de justicia y de paz.
Ay de vosotros, dueños del poder, que desde hace quinientos años chupáis la sangre de los trabajadores, reduciéndolos a combustible barato para vuestras máquinas de producir riqueza inicua. No seré yo quien os juzgue, sino las víctimas que hicisteis, detrás de las cuales yo mismo me escondía y sufría.
Bienaventurados todos vosotros, indígenas de tantas etnias, habitantes primeros de estas tierras risueñas, que vivís en la inocencia de la vida en comunión con la naturaleza. Fuisteis casi exterminados, pero ahora estáis resucitando con vuestras religiones y culturas dando testimonio de la presencia del Espíritu Creador que nunca os abandonó.
Ay de aquellos que os subyugaron, os mataron por la espada y la cruz, os negaron la humanidad, satanizaron vuestros cultos, os robaron las tierras y ridiculizaron la sabiduría de vuestros chamanes.
Bienaventurados, y repito bienaventurados, vosotros, mis hermanos y hermanas negros, injustamente traídos de África para ser vendidos como piezas en el mercado, hechos carbón para ser consumido en los ingenios azucareros, siempre acosados y muriendo antes de tiempo.
¡Ay de los que os deshumanizaron!.La justicia clama al cielo hasta el día del juicio final. Maldito el barracón de los esclavos, maldito el cepo, maldito el látigo, malditas las cadenas, maldito el navío negrero. Bendito el refugio del palenque, adviento de un mundo de libertos y de una fraternidad sin distinciones.
Bienaventurados los que luchan por la tierra en el campo y en la ciudad, tierra para vivir y para trabajar y sacar del suelo alimento para sí, para los otros, para las hambres del mundo entero.
Maldito el latifundio improductivo que expulsa a los que lo trabajan como propio y asesina a quien lo ocupa para tener donde vivir, trabajar y ganar el pan para sus hijos e hijas. En verdad os digo: llegará el día en que seréis expoliados. La poca tierra que os cubra será un peso abrumador sobre vuestras sepulturas.
Bienaventuradas sois vosotras, mujeres del pueblo, que resististeis contra la opresión milenaria, que conquistasteis espacios de participación y de libertad y que estáis luchando por una sociedad que no se defina por el género. Una sociedad en la que hombres y mujeres, juntos, diferentes, recíprocos e iguales inauguraréis la alianza perenne del compartir, del amor y de la corresponsabilidad.
Benditos vosotros, millones de menores carentes de todo y lanzados a las calles, víctimas de una sociedad de exclusión que ha perdido la ternura por la vida inocente. Mi Padre, como una gran Madre enjugará vuestras lágrimas y os estrechará contra su pecho porque sois sus hijos e hijas más queridos.
Felices los pastores que sirven humildemente al pueblo en medio del pueblo, con el pueblo y para el pueblo. Ay, de aquellos que visten trajes vistosos, se llenan de vanidad en las televisiones, usan símbolos sagrados de poder, exaltan al Padre Nuestro y olvidan el Pan Nuestro. ¡Cuántos no usan el cayado contra las ovejas en vez de usarlo contra los lobos! No los reconozco y no daré testimonio en su favor cuando se presenten delante de mi Padre.
Bienaventuradas las comunidades eclesiales de base, los movimientos sociales por la tierra, por el techo, por la educación, por la salud, por la seguridad. Felices ellos que, sin necesitar hablar de mí, asumen la misma causa por la cual viví, fui perseguido y ejecutado en la cruz. Pero resurgí para continuar la insurrección contra un mundo que da más valor a los bienes materiales que a la vida, que privilegia la acumulación privada sobre la participación solidaria y que prefiere dar alimentos a los perros antes que a las personas hambrientas.
Bienaventurados los que sueñan con un mundo nuevo posible y necesario en el cual todos puedan caber, naturaleza incluida. Felices aquellos que aman a la Madre Tierra como a su propia madre y respetan sus ritmos, dándole paz para que pueda rehacer sus nutrientes y siga produciendo todo lo que necesitamos para vivir.
Bienaventurados los que no desisten, sino que resisten e insisten en que el mundo puede ser diferente y lo será, un mundo donde la poesía camine junto al trabajo, la música se junte con las máquinas, y todos se reconozcan como hermanos y hermanas, viviendo en la única Casa Común que tenemos, este bello y luminoso pequeño planeta Tierra.
En verdad, en verdad os digo: felices vosotros porque sois todos hijos e hijas de la alegría, pues estáis en la palma de la mano de Dios. Amén».
Leonardo Boff
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lunes, 17 de octubre de 2011
LVN-21, LA SITUACION DEL SISTEMA DE SEGURIDAD EN MEXICO
LA VIÑA DE NABOT
La evangelización en el mundo del trabajo
Boletín n° 21, Noviembre de 2011
LA SITUACION DEL SISTEMA DE SEGURIDAD EN MEXICO
México, en la búsqueda de mejorar las condiciones de vida digna de la población ha construido el mecanismo de Sistema de Seguridad Social y una de sus instituciones básicas es el Instituto Mexicano del Seguro Social, el cual está integrado por el sector más importante social y económicamente hablando. El sustento de este sector se da con cuotas de obreros, patrones y una aportación del Estado.Su fundamento se establece a partir de la Constitución de 1917, en el artículo 123 de la Constitución General de la República, promulgada en 1917, y que en sucesivas modificaciones fue mejorando. Así, en 1929 el Congreso de la Unión modificó la fracción XXIX (Vigésimo Novena) del artículo 123 Constitucional para establecer que “Se considera de utilidad pública la expedición de la Ley del Seguro Social y ella comprenderá seguros de invalidez, de vida, de cesación involuntaria del trabajo, de enfermedades y accidentes y otros con fines análogos”.
Este sistema, en contraposición con el esquema liberal de corte individualista de las leyes del siglo XIX, es de tipo Social, fundado en la Solidaridad, como lo expresa su lema: “Seguridad y solidaridad social”. Tiende a que cada cual aporte al sistema de seguridad social según su capacidad contributiva y reciba prestaciones de acuerdo a sus necesidades, logrando una redistribución de la riqueza con justicia social. La solidaridad implica el apoyo mutuo del sano con el enfermo (intergeneracional u horizontal), pero también entre los que más tienen y más ganan con los que menos tienen (intrageneracional o vertical), incluso solidaridad geográfica entre regiones con más recursos y otras más pobres. Lo anterior tiene que ver con un Estado también social, que asume la obligación de vigilar y dar cumplimiento a los diversos Derechos Humanos.
Por su parte, la Iglesia nos ha urgido a defender y promover los derechos humanos (AP 541) y nos llama a promover una globalización marcada por la solidaridad, la justicia y el respeto (AP 64)
SIN EMBARGO, desde hace 30 años, se ha venido abandonando la construcción de una sociedad con base en la Solidaridad Social y el respeto a los Derechos Humanos y, con diversos pretextos, se encamina hacia el desconocimiento de los Derechos Humanos Fundamentales, como el de la salud, y la conversión de estos derechos en una comercialización individualista.
Esta tendencia podría ser causa de que el IMSS sufra el desmantelamiento de sus funciones, y que se reflejan en las múltiples quejas de los Derechohabientes de la falta de atención adecuada, del desabasto de medicamentos, de la falta de camas, personal, etc. La justificación que dan las autoridades responsables es que el IMSS tiene un problema de déficit derivado de los pagos de pensiones, entre otras causas.
Lo cierto es que ese déficit surgió a partir de la reforma de la Ley del Seguro Social de 1995-1997, que consistió en quitarle al IMSS la administración de los Seguros de Pensiones para privatizarlos, entregando su importe a las administradoras privadas (Afores) para quienes el ahorro para el retiro es tan sólo un negocio más. En consecuencia, las AFORES van a cobrar comisiones, como cobra cualquier entidad financiera por manejar el dinero de los demás.
Tendencia que también se manifiesta en la CUOTA FIJA PATRONAL para el Seguro de Enfermedad y Maternidad (SEM), que sería inequitativa y regresiva, es decir, ha disminuido esta aportación afectando a las pequeñas empresas, al estado y finalmente a los mexicanos y mexicanas afiliadas al IMSS. Este hecho quizá explique el por qué 9 millones de asalariados con derechos al IMSS no estén asegurados. *
Por otro lado, seguramente el IMSS camina al colapso si seguimos con prácticas de pagar salarios paupérrimos a los trabajadores, si sigue habiendo patrones que registran a sus trabajadores con salario mínimo mientras que su percepción real es otra, y si sigue habiendo patrones que de plano no inscriben a sus trabajadores en el IMSS. Finalmente si seguimos con un estado que permite ..
Para hacer frente a esta situación hará falta rescatar el esquema de Solidaridad, pero también revisar la política económica, que no responde a las necesidades elementales de Empleo y Salario Constitucional que permita mejor cotización en el sistema de seguridad socialtodas estas prácticas
Equipo de Pastoral Laboral, Higinio Barrios
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martes, 20 de septiembre de 2011
martes, 6 de septiembre de 2011
LA VIÑA DE NABOT
La evangelización en el mundo del trabajo
Boletín n° 20, Octubre de 2011
La Justicia Laboral: una demanda para una mejor sociedad
Por: Lylia Palacios Hernández
Desde hace aproximadamente 2 siglos y medio en Europa y, 1 y medio en México, la gran mayoría de las personas vivimos del salario que ganamos por el trabajo que desempeñamos. Es decir, todos los que no somos propietarios de un negocio (industrial, comercial o agrícola), pero contamos con capacidad física y mental (igual a fuerza de trabajo) buscamos un empleo, a un patrón que nos contrate para trabajar.
Al principio de este sistema de trabajo asalariado, también llamado capitalismo, los patrones imponían largas jornadas laborales de 12, 14 y hasta 16 horas diarias, salarios miserables que obligaban también a trabajar a madres e hijos para completar el gasto familiar, y sin prestaciones de ningún tipo (salud, vacaciones, jubilación, etc.).
Ante esto, los asalariados fueron creando mutualidades y cooperativas para ayudarse en tiempos de enfermedad, accidentes o muerte. Hasta que se dieron cuenta de que si con su fuerza de trabajo producían la gran riqueza de los propietarios o patrones, era justo que los trabajadores a cambio contaran con un trabajo más estable, salario digno, prestaciones y derecho a organizarse. Demandaron Justicia Laboral, mediante grandes movilizaciones y luchas organizadas, pues solos no era posible.
Así surgen las organizaciones sindicales y las leyes para regular las relaciones laborales y proteger los derechos de la parte más débil de la relación laboral: el trabajador asalariado. En México, nuestros derechos laborales se plasman en la Ley Federal del Trabajo ¿la conoce Usted?, en el contrato individual o colectivo ¿Usted tiene su copia?
La vigilancia y protección de nuestros derechos es obligación del Estado y de los tribunales del trabajo (Junta de Conciliación y Arbitraje), ambos deben asegurar la impartición de justicia cuando sean violados los derechos individuales o colectivos de los trabajadores. Eso es Justicia Laboral.
¿Pero hoy realmente existe la Justicia Laboral? Todos los días nos enteramos o experimentamos directamente que aumenta el desempleo y disminuyen los salarios, que la mayoría de los empleos son temporales, que muchas veces el contrato de trabajo es “de palabra”, que se extiende la subcontratación y así ya ni sabemos quién es el patrón, que las prestaciones (vacaciones pagadas, aguinaldo, servicio médico, etc.) son “cosa del pasado” y algunos hasta les llaman ¡¡privilegios!!, qué decir de la carencia de jubilación que obliga a trabajar hasta que el cuerpo aguante, y la sindicalización a la baja y las camarillas sindicales… cuidando solo sus intereses.
¿Y el Estado, o sea las Juntas de Conciliación y la Secretaría del Trabajo? ¿Qué están haciendo para frenar esta crisis de desempleo y de empleo precario que cada día nos hace más vulnerables a todos los trabajadores?
Las primeras ahora se dedican más a impartir (in)justicia laboral, y la segunda se ha dedicado en los últimos tres sexenios a tratar de modificar la Ley Federal del Trabajo para ajustarla a la “realidad”, es decir a convertir en Ley las condiciones laborales arriba mencionadas. Dice la Secretaría del Trabajo y los empresarios que sólo así México será más “competitivo”, ¡claro!, el México de las elites económicas y políticas, pero no el de los millones de asalariados, subempleados y desempleados.
Ante este panorama, la Justicia Laboral es una demanda que debemos aprender a exigir y no es fácil, pero tampoco imposible. Podemos iniciar con algunas cosas sencillas:
- La primera es convencernos de que en tanto trabajadores, todos tenemos derecho a demandar Justicia Laboral y que es falso que los derechos laborales sean “privilegios”.
- Platicar periódicamente con nuestros familiares, amigos y compañeros cercanos para comprender cuál es nuestra situación laboral, para saber si están siendo respetados o no nuestros derechos.
- Identificar aquellos casos más serios y buscar la manera de apoyarlos, sí, como aquellas viejas mutualidades.
- Buscar información clara y asesoría acerca de nuestros derechos con las personas que colaboran en la Pastoral Obrera.
Al principio mencionamos que este sistema asalariado se estableció en México hace poco más de 150 años, y eso significa una cosa muy sencilla de comprender: que los sistemas sociales no son eternos, cambian, se transforman y esa es una tarea de todos. ¿No le parece esperanzador saber que con nuestras acciones diarias por conocer, apoyar o demandar Justicia Laboral, podemos estar labrando el camino para una mejor sociedad que la que ahora tenemos?
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lunes, 5 de septiembre de 2011
Inaugura Gobernador de Nuevo León la Oficina de Enlace de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje
Inaugura Gobernador de Nuevo León la Oficina de Enlace de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje
Santa Catarina.- La oficina de enlace atenderá en un principio a 600 personas cada mes, y se espera resolver unos 10 mil convenios al año entre empresarios y trabajadores de Santa Catarina, García y San Pedro.Además, se disminuirán tiempos y costos de traslado lo que a su vez, ayudará a bajar el tránsito de vehículos y personas.
Medina destacó la importancia de la zona por su alto número de empresas y trabajadores, a quienes reconoció por su alto grado de paz laboral y productividad, ya que Nuevo León cumple 13 años sin huelgas de obreros.
La nueva oficina de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje se ubica en un terreno y edificio que cedió en comodato el grupo Industriales Regiomontanos del Poniente AC (IRPAC) adheridos a la Cámara de la Industria de la Transformación (CAINTRA)
Esta primer oficina de desconcentración tuvo una inversión de 200 mil pesos, y se ubica en Privada Las Palmas # 139 y Avenida San Francisco, Colonia La Fama, Santa Catarina.
Acompañaron al Gobernador en la inauguración el Secretario del Trabajo, Pedro Pablo Treviño; Alejandro Javier Torre Martínez, Presidente de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje; Jesús Coronado Quintanilla, Presidente IRPAC-Caintra; y Jesús Áncer Rodríguez, Rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León y Presidente del Consejo de Participación Ciudadana de la Secretaría del Trabajo.
miércoles, 29 de junio de 2011
Sobre el Pacto Nacional Ciudadano por la Paz
Cd. Juárez, Chih., a 23 de junio de 2011
A las y los firmantes del Pacto Nacional Ciudadano por la Paz con Justicia y Dignidad en Cd. Juárez
A las y los mexicanos
A la comunidad internacional
A la solidaridad de los Medios Populares y Comunitarios
El pasado 10 de junio de 2011, en el monumento a Benito Juárez, en Cd. Juárez, Chihuahua, se firmó el Pacto Nacional Ciudadano por la Paz con Justicia y Dignidad, contenido que emergió de quienes en esperanza y confianza, se unieron a una Caravana que posibilitaba ir más allá del abrazo y el consuelo del dolor compartido, porque invitaba a decir la palabra negada y acallada en la exigencia de una justicia ausente.
Cientos de víctimas surgieron del anonimato y se unieron con los habitantes de una ciudad victimizada, con luchadores y defensoras sociales, con trabajadores, estudiantes y artistas. A cada testimonio y a cada llanto, todos y todas gritamos solidariamente, No estás solo, no estás sola.
Este preámbulo y conclusión de sufrimiento compartido, fue el impulso para proponer, discutir y acordar en las mesas de trabajo en Ciudad Juárez, una realidad bien sabida, que los asesinatos, las desapariciones, los secuestros y las extorsiones que vemos en el acontecer de los días, tienen profundas raíces que les permitieron emerger, crecer y expandirse.
Se habló de las y los desaparecidos, que forman parte del gran negocio de la trata de personas, y de la ineficacia y desprecio de las autoridades para atenderlos; del rechazo a la reforma a la Ley Federal del Trabajo que condenaría a las y los trabajadores a buscar mejor ingreso dentro de otras formas –lícitas o no- que precarizarían la vida ya precaria del obrero, del ayudante, y también del maestro, y la enfermera entre muchos otros, y también de los pocos que estudian para nunca ejercer su carrera, porque no hay trabajo.
Se rechazó la estrategia de guerra y la militarización como aplicación del terror por parte del Estado en la supuesta guerra contra el narcotráfico.
En la simulación de brindarnos seguridad, se señaló que las y los ciudadanos debemos enfrentar el abuso, la arbitrariedad y la inaceptable ineficacia de militares y policías, experiencia que se repite en muchas ciudades y comunidades de México; Juárez es el ejemplo incuestionable de ello.
Las y los jóvenes defendieron el derecho a existir en la igualdad de las oportunidades que no tienen y el derecho de ser lo que quieren ser, sin que gobernantes y políticos les busquen ocupación y acomodo.
Defendieron su derecho a rechazar la militarización porque son las mejores presas para elevar los índices de presuntos culpables que las fiscalías necesitan, en la creación de chivos expiatorios para justificar la existencia del enemigo a vencer.
Las y los caravaneros, de la frontera sur a la frontera norte, fustigaron que se entregue la riqueza del país, entre otras, a empresas transnacionales mineras, que en su afán de lucro, despojan a personas y comunidades del patrimonio de años y contaminan suelo y agua, para obtener enormes ganancias para unos pocos y el soborno de los muchos que lo permiten y legitiman.
Se rechazó la Ley de Seguridad Nacional porque es permiso para nulificar los derechos humanos de la población, para otorgar amplio poder directo y discrecional al Ejecutivo sobre las fuerzas militares y para la continuación y aumento de las víctimas colaterales.
Se discutió sobre los delincuentes de cuello blanco, la democracia simulada, el voto blanco y la pasiva actuación legal para evitar el lavado del dinero, que con eficacia pudre instituciones y funcionarios, empresas e inversionistas, gobiernos y gobernantes.
Fueron muchos los dolores y más las exigencias, las acciones y las propuestas para el país que demandamos, para la vida que nos niegan y para la paz que anhelamos, voces que emanaron de las y los muchos que llegaron.
No hubo ni pretendida, ni simulada alteración en las mesas, basta de ese discurso absurdo y engañoso. En cada grupo participaron activamente defensores reconocidos, ahí estuvo Don Raúl Vera, Miguel Concha, Clara Jusidman, Víctor Quintana, Víctor Orozco, y muchos y muchas otras, que con simpatía o no a los resolutivos, fueron testigos de las discusiones y acuerdos generales, ellos mismos pueden lealmente dar cuenta de la secuencia de cada mesa y que en ningún momento reclamaron la palabra de la plenaria y del Pacto firmado y celebrado en el Monumento a Juárez.
Por todo lo anterior:
A quienes participaron con su exigencia y anhelo de una mejor Patria, les decimos: su palabra en Juárez si es Pacto Ciudadano que nos compromete, reconocemos su valor y honramos su palabra. Les invitamos a continuar el diálogo en sus comunidades, en sus grupos y ciudades, para dar agenda a los acuerdos y propuestas en forma coordinada.
A los y las compañeros de Puebla les expresamos nuestro apoyo en su lucha en contra de la base militar; y a quienes en la distancia se unieron a la palabra de Juárez les reiteramos nuestra solidaridad a su causa.
A quienes imponen las decisiones de arriba hacia abajo y de pocos sobre muchos, les decimos que nosotros y nosotras preferimos otras formas, horizontales y democráticas de decidir.
A las y los que llegaron y partieron de Juárez, a nuestra dolida y valiente ciudad, a quienes dudan y a quienes se decidieron, les repetimos, no están solos, no están solas, estamos unidos en el ya basta de sangre y seguiremos juntos y juntas hasta la paz y la justicia, hasta la vida digna.
A quienes hoy se manifiestan contra la guerra de Felipe Calderón, les decimos: cuentan con nosotros, y a la distancia nos solidarizamos en el rechazo a un dialogo desigual con el gobierno y sin garantías de cumplimiento.
FRENTE PLURAL CIUDADANO y CENTRO DE PASTORAL OBRERA DE CIUDAD JUAREZ
¡Refrendamos el Pacto Nacional Ciudadano por la Paz con Justicia y Dignidad, firmado en Ciudad Juárez el 10 de junio del 2011!
¡No a la militarización!
¡No a la reforma a la Ley Federal del Trabajo!
¡No a la reforma de la Ley de Seguridad Nacional!
Enviar adhesiones a: pastoralobrera_juarez@yahoo.com frentepluralciudadanojuarez@gmail.com
A las y los firmantes del Pacto Nacional Ciudadano por la Paz con Justicia y Dignidad en Cd. Juárez
A las y los mexicanos
A la comunidad internacional
A la solidaridad de los Medios Populares y Comunitarios
El pasado 10 de junio de 2011, en el monumento a Benito Juárez, en Cd. Juárez, Chihuahua, se firmó el Pacto Nacional Ciudadano por la Paz con Justicia y Dignidad, contenido que emergió de quienes en esperanza y confianza, se unieron a una Caravana que posibilitaba ir más allá del abrazo y el consuelo del dolor compartido, porque invitaba a decir la palabra negada y acallada en la exigencia de una justicia ausente.
Cientos de víctimas surgieron del anonimato y se unieron con los habitantes de una ciudad victimizada, con luchadores y defensoras sociales, con trabajadores, estudiantes y artistas. A cada testimonio y a cada llanto, todos y todas gritamos solidariamente, No estás solo, no estás sola.
Este preámbulo y conclusión de sufrimiento compartido, fue el impulso para proponer, discutir y acordar en las mesas de trabajo en Ciudad Juárez, una realidad bien sabida, que los asesinatos, las desapariciones, los secuestros y las extorsiones que vemos en el acontecer de los días, tienen profundas raíces que les permitieron emerger, crecer y expandirse.
Se habló de las y los desaparecidos, que forman parte del gran negocio de la trata de personas, y de la ineficacia y desprecio de las autoridades para atenderlos; del rechazo a la reforma a la Ley Federal del Trabajo que condenaría a las y los trabajadores a buscar mejor ingreso dentro de otras formas –lícitas o no- que precarizarían la vida ya precaria del obrero, del ayudante, y también del maestro, y la enfermera entre muchos otros, y también de los pocos que estudian para nunca ejercer su carrera, porque no hay trabajo.
Se rechazó la estrategia de guerra y la militarización como aplicación del terror por parte del Estado en la supuesta guerra contra el narcotráfico.
En la simulación de brindarnos seguridad, se señaló que las y los ciudadanos debemos enfrentar el abuso, la arbitrariedad y la inaceptable ineficacia de militares y policías, experiencia que se repite en muchas ciudades y comunidades de México; Juárez es el ejemplo incuestionable de ello.
Las y los jóvenes defendieron el derecho a existir en la igualdad de las oportunidades que no tienen y el derecho de ser lo que quieren ser, sin que gobernantes y políticos les busquen ocupación y acomodo.
Defendieron su derecho a rechazar la militarización porque son las mejores presas para elevar los índices de presuntos culpables que las fiscalías necesitan, en la creación de chivos expiatorios para justificar la existencia del enemigo a vencer.
Las y los caravaneros, de la frontera sur a la frontera norte, fustigaron que se entregue la riqueza del país, entre otras, a empresas transnacionales mineras, que en su afán de lucro, despojan a personas y comunidades del patrimonio de años y contaminan suelo y agua, para obtener enormes ganancias para unos pocos y el soborno de los muchos que lo permiten y legitiman.
Se rechazó la Ley de Seguridad Nacional porque es permiso para nulificar los derechos humanos de la población, para otorgar amplio poder directo y discrecional al Ejecutivo sobre las fuerzas militares y para la continuación y aumento de las víctimas colaterales.
Se discutió sobre los delincuentes de cuello blanco, la democracia simulada, el voto blanco y la pasiva actuación legal para evitar el lavado del dinero, que con eficacia pudre instituciones y funcionarios, empresas e inversionistas, gobiernos y gobernantes.
Fueron muchos los dolores y más las exigencias, las acciones y las propuestas para el país que demandamos, para la vida que nos niegan y para la paz que anhelamos, voces que emanaron de las y los muchos que llegaron.
No hubo ni pretendida, ni simulada alteración en las mesas, basta de ese discurso absurdo y engañoso. En cada grupo participaron activamente defensores reconocidos, ahí estuvo Don Raúl Vera, Miguel Concha, Clara Jusidman, Víctor Quintana, Víctor Orozco, y muchos y muchas otras, que con simpatía o no a los resolutivos, fueron testigos de las discusiones y acuerdos generales, ellos mismos pueden lealmente dar cuenta de la secuencia de cada mesa y que en ningún momento reclamaron la palabra de la plenaria y del Pacto firmado y celebrado en el Monumento a Juárez.
Por todo lo anterior:
A quienes participaron con su exigencia y anhelo de una mejor Patria, les decimos: su palabra en Juárez si es Pacto Ciudadano que nos compromete, reconocemos su valor y honramos su palabra. Les invitamos a continuar el diálogo en sus comunidades, en sus grupos y ciudades, para dar agenda a los acuerdos y propuestas en forma coordinada.
A los y las compañeros de Puebla les expresamos nuestro apoyo en su lucha en contra de la base militar; y a quienes en la distancia se unieron a la palabra de Juárez les reiteramos nuestra solidaridad a su causa.
A quienes imponen las decisiones de arriba hacia abajo y de pocos sobre muchos, les decimos que nosotros y nosotras preferimos otras formas, horizontales y democráticas de decidir.
A las y los que llegaron y partieron de Juárez, a nuestra dolida y valiente ciudad, a quienes dudan y a quienes se decidieron, les repetimos, no están solos, no están solas, estamos unidos en el ya basta de sangre y seguiremos juntos y juntas hasta la paz y la justicia, hasta la vida digna.
A quienes hoy se manifiestan contra la guerra de Felipe Calderón, les decimos: cuentan con nosotros, y a la distancia nos solidarizamos en el rechazo a un dialogo desigual con el gobierno y sin garantías de cumplimiento.
FRENTE PLURAL CIUDADANO y CENTRO DE PASTORAL OBRERA DE CIUDAD JUAREZ
¡Refrendamos el Pacto Nacional Ciudadano por la Paz con Justicia y Dignidad, firmado en Ciudad Juárez el 10 de junio del 2011!
¡No a la militarización!
¡No a la reforma a la Ley Federal del Trabajo!
¡No a la reforma de la Ley de Seguridad Nacional!
Enviar adhesiones a: pastoralobrera_juarez@yahoo.com frentepluralciudadanojuarez@gmail.com
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