J O S É F R A N C I S C O G Ó M E Z H I N O J O S A
12 de Noviembre de 2008
Es cierto que cualquier muerte duele, sobre todo si es la de una persona joven
1. Difícil es la compaginación entre el desempeño público y la dimensión privada del ser humano. Quienes están expuestos al escrutinio de la sociedad, por sus labores públicas, también son objeto de miradas inquisitivas en su vida privada. Esta dificultad acaba de evidenciarse en los funerales de Estado que se le brindaron a Juan Camilo Mouriño, y en el mensaje fúnebre que, emocionado, le dirigió el Presidente Calderón.
2. Es cierto que cualquier muerte duele, sobre todo si es la de una persona joven. También lo es que cualquier funcionario tiene derecho a expresar sus sentimientos, sobre todo si se trata de amistades sólidas. Sin embargo, el trato dispensado al fallecido ex Secretario de Gobernación, por su amigo el Presidente de la República, ha generado no sólo cuestionamientos, sino sospechas de un velado encubrimiento.
3. Y es que la gestión de Mouriño se caracterizó por la gran confianza que depositó en él el actual Presidente, desde sus tiempos de Diputado federal, como responsable de la Secretaría de Energía, en la campaña para la Presidencia, y durante la actual administración, ya como encargado de la Oficina de la Presidencia, ya como Secretario de Gobernación. Eran la pareja perfecta, triunfadora, y con un promisorio futuro.
4. De ahí que al Presidente Calderón se le notara emocionado y sincero, al lamentar la pérdida de su amigo y compañero de lucha que, sin embargo, estaba bajo investigación por sospecha de movimientos indebidos. Y es que durante su trabajo en la Secretaría de Energía ayudó, supuestamente, a su padre en varios negocios. Quizá esas sean las críticas y las calumnias a las que se refirió Calderón en su emotivo discurso.
5. Qué bueno que el Presidente Calderón dio una sobrada muestra de sensibilidad y de cariño hacia el amigo ido. Pero es peligroso que aproveche su muerte para montarle un funeral y despedirlo como héroe, cuando sus principales aportes a la política habían consistido sólo en ayudar el Presidente en turno y, más bien, tendían sobre él y su familia serias sospechas de manejos indebidos en la asignación de contratos.
6. Además, y por si no le faltaran al imaginario colectivo nacional pretextos para elaborar las más dispares especulaciones sobre las causas de la tragedia, el tratar de convertir a Mouriño en casi un mártir, arroja todavía más sospechas sobre un posible atentado, conjeturas que en nada benefician a una sociedad cada vez más concentrada en la elaboración de hipótesis raras que en la solución de sus apremiantes problemas.
7. El mejor regalo que puede dar Calderón a la memoria de su amigo consiste en esclarecer, con rapidez y objetividad, las acusaciones de las que fue objeto, junto con su padre. Según lo dicho por el Presidente, se comprobaría que fueron falsas. Pero el gran obsequio que debe regalar el Primer Mandatario al país es la certeza de que su gestión avanzará en el futuro inmediato sin amiguismos ni complicidades.
7. El mejor regalo que puede dar Calderón a la memoria de su amigo consiste en esclarecer, con rapidez y objetividad, las acusaciones de las que fue objeto, junto con su padre. Según lo dicho por el Presidente, se comprobaría que fueron falsas. Pero el gran obsequio que debe regalar el Primer Mandatario al país es la certeza de que su gestión avanzará en el futuro inmediato sin amiguismos ni complicidades.
PAPACO
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