LA VIÑA DE NABOT
La evangelización en el mundo del trabajo
Boletín n° 1, Marzo de 2010
plaboralmty@gmail.com
VER
La realidad de muchas de nuestras familias es que no completan para satisfacer sus necesidades más básicas porque vivimos en una sociedad cuyas reglas económicas llevan a la injusticia: La ley del más fuerte. Este sistema, llamado Neoliberalismo, impulsado por el lado obscuro de la globalización, es un sistema de muerte cuyo objetivo no es la persona sino la ganancia económica. Su dios es el mercado y la usura (Cf. AP 34, 45, 60-64, 385).
Las consecuencias es que mientras unos pocos tienen mucho, muchos tienen poco, trabajos mal pagados, desempleo, destrucción de muchas empresas nacionales. De esto se desprende, entre otros factores, un crecimiento de la violencia, de vicios y una crisis de valores (Cf. AP 479).
PENSAR
Dios quiere para todos nosotros una vida feliz (Cf. Is 65, 17-23; Salmo 34; Is 5, 8-10), sin pobreza y sin marginaciones de ningún tipo.
Somos misioneros para proclamar el Evangelio de Jesucristo y, en Él, la buena nueva de la dignidad humana, de la vida, de la familia, del trabajo, de la ciencia y de la solidaridad con la creación (AP 103).
El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (Justicia y Paz, CEM, 2005, n° 301) enumera algunos de los derechos de los trabajadores:
• “el derecho a una justa remuneración [LE 19];
• el derecho al descanso [LE 19];
• el derecho ‘a ambientes de trabajo y a procesos productivos que no comporten perjuicio a la salud física de los trabajadores y no dañen su integridad moral’ [LE 19];
• el derecho a que sea salvaguardada la propia personalidad en el lugar de trabajo, sin que sean ‘conculcados de ningún modo en la propia conciencia o en la propia dignidad’ [CA 15];
• el derecho a subsidios adecuados e indispensables para la subsistencia de los trabajadores desocupados y de sus familias [LE 18];
• el derecho a la pensión, así como a la seguridad social para la vejez, la enfermedad y en caso de accidentes relacionados con la prestación laboral [LE 19];
• el derecho a previsiones sociales vinculadas a la maternidad [LE 19];
• el derecho a reunirse y a asociarse [RN].”
ACTUAR
“Hermanos míos: …[La fe] si no se traduce en obras [sociales], está completamente muerta.” (Stg 2, 14-18)
Desde hace algún tiempo estamos formando en el Secretariado de Pastoral Social un equipo diocesano para animar la promoción de los derechos humanos laborales en respuesta a los desafíos del mundo del trabajo hoy en día.
La dimensión de la pastoral laboral no busca entrar en conflicto con los patrones ni mucho menos quiere lastimar a los trabajadores o sus familias, sino de promover, reconocer y vivir los derechos laborales para que los trabajadores tengan una mejor vida.
Preguntas de reflexión:
• ¿Sabe usted qué es la Comunión de Bienes?
• ¿Había usted escuchado hablar de la Pastoral Laboral y de la Economía Solidaria?
• ¿Conoce usted la realidad económica y laboral de Monterrey y de México?
• ¿No se ha preguntado usted por qué a muchas familias apenas les alcanza para mal comer?
***
La evangelización en el mundo del trabajo
Boletín n° 1, Marzo de 2010
plaboralmty@gmail.com
VERLa realidad de muchas de nuestras familias es que no completan para satisfacer sus necesidades más básicas porque vivimos en una sociedad cuyas reglas económicas llevan a la injusticia: La ley del más fuerte. Este sistema, llamado Neoliberalismo, impulsado por el lado obscuro de la globalización, es un sistema de muerte cuyo objetivo no es la persona sino la ganancia económica. Su dios es el mercado y la usura (Cf. AP 34, 45, 60-64, 385).
Las consecuencias es que mientras unos pocos tienen mucho, muchos tienen poco, trabajos mal pagados, desempleo, destrucción de muchas empresas nacionales. De esto se desprende, entre otros factores, un crecimiento de la violencia, de vicios y una crisis de valores (Cf. AP 479).
PENSAR
Dios quiere para todos nosotros una vida feliz (Cf. Is 65, 17-23; Salmo 34; Is 5, 8-10), sin pobreza y sin marginaciones de ningún tipo.
Somos misioneros para proclamar el Evangelio de Jesucristo y, en Él, la buena nueva de la dignidad humana, de la vida, de la familia, del trabajo, de la ciencia y de la solidaridad con la creación (AP 103).
El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (Justicia y Paz, CEM, 2005, n° 301) enumera algunos de los derechos de los trabajadores:
• “el derecho a una justa remuneración [LE 19];
• el derecho al descanso [LE 19];
• el derecho ‘a ambientes de trabajo y a procesos productivos que no comporten perjuicio a la salud física de los trabajadores y no dañen su integridad moral’ [LE 19];
• el derecho a que sea salvaguardada la propia personalidad en el lugar de trabajo, sin que sean ‘conculcados de ningún modo en la propia conciencia o en la propia dignidad’ [CA 15];
• el derecho a subsidios adecuados e indispensables para la subsistencia de los trabajadores desocupados y de sus familias [LE 18];
• el derecho a la pensión, así como a la seguridad social para la vejez, la enfermedad y en caso de accidentes relacionados con la prestación laboral [LE 19];
• el derecho a previsiones sociales vinculadas a la maternidad [LE 19];
• el derecho a reunirse y a asociarse [RN].”
ACTUAR
“Hermanos míos: …[La fe] si no se traduce en obras [sociales], está completamente muerta.” (Stg 2, 14-18)
Desde hace algún tiempo estamos formando en el Secretariado de Pastoral Social un equipo diocesano para animar la promoción de los derechos humanos laborales en respuesta a los desafíos del mundo del trabajo hoy en día.
La dimensión de la pastoral laboral no busca entrar en conflicto con los patrones ni mucho menos quiere lastimar a los trabajadores o sus familias, sino de promover, reconocer y vivir los derechos laborales para que los trabajadores tengan una mejor vida.
Preguntas de reflexión:
• ¿Sabe usted qué es la Comunión de Bienes?
• ¿Había usted escuchado hablar de la Pastoral Laboral y de la Economía Solidaria?
• ¿Conoce usted la realidad económica y laboral de Monterrey y de México?
• ¿No se ha preguntado usted por qué a muchas familias apenas les alcanza para mal comer?
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